El Día de Difuntos se acerca y, con las fiestas de Halloween –que no es otra cosa que la evolución de All Hallows' Eve o, en nuestro idioma Víspera de Todos los Santos- todo lo que da miedo interesa. Si hablamos de tecnología, hay cinco verdades en las que no reparamos casi nunca y, si se piensa bien, deberían hacernos sentir más de un escalofrío.

 

El CO2 que emite anualmente la electrónica de consumo ocupa lo mismo que diez estadios como el Bernabéu

En porcentaje, la fabricación de tecnología supone un 3,7% de las emisiones globales, pero puede reducirse. ¿Cómo? Mediante la compra de dispositivos reacondicionados. Haciéndolo, se evitaría un 91% de las emisiones del sector. Es sencillo y, además, te permite ahorrar dinero.

Los dispositivos tecnológicos precisan de materiales caros, escasos y difíciles de obtener

La obtención de materias primas, como metales raros, puede causar daños ambientales significativos y agotar recursos no renovables. Según la Agencia Francesa para la Transición Ecológica (ADEME) se necesitan 243,6 kg de materias primas para producir un solo teléfono inteligente y 6.551 kg para un único ordenador portátil. Un solo dispositivo renovado evita el consumo de materias. La composición de estos aparatos contiene un 3% de residuos peligrosos (tubos catódicos, placas de circuitos integrados, gases refrigerantes, PCB). Su acumulación, explica el Monitor Global de e-Waste, afecta a la salud humana por la exposición a elementos tóxicos como el plomo.

La fabricación de dispositivos usa componentes tóxicos que no se reciclan

A menudo, en la fabricación de dispositivos tecnológicos se utilizan productos químicos peligrosos que pueden contaminar el suelo y el agua en la producción de tecnología nueva. Además, según el Monitor Global de e-Waste, se desconoce el tratamiento del 85% de los residuos electrónicos y es probable que se viertan, comercialicen o reciclen de forma no conforme o no respetuosa con el medio ambiente.

La tecnología nueva reduce las reservas de agua

La producción tecnológica puede requerir grandes cantidades de agua, lo que puede agravar la escasez de agua en áreas ya afectadas. Según cifras de un estudio de la Agencia Francesa para la Transición Ecológica (ADEME), a nivel de ahorro de agua, al comprar productos renovados se puede evitar el consumo recomendado para un adulto durante 103 años por cada móvil, 151 años en el caso de la tablet, durante 255 años para el portátil, y 216 años de consumo de agua para un adulto para el ordenador de sobremesa.