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El fundador de Mango, Isak Andic, sufrió una caída el 20 de febrero de 2024, en la entrada de la sede Mútua Universal en Barcelona. La defensa de su hijo, Jonathan Andic, ha aportado el vídeo de aquel tropiezo, diez meses antes de la caída mortal, y ha informado de la artrosis en las rodillas que padecía el empresario, de 71 años, para desmontar la acusación de que mató al padre cuando paseaban juntos por un camino de Montserrat, el 14 de diciembre de 2024. Fue una caída accidental, se insiste desde la defensa, liderada por el penalista Cristóbal Martell, frente a la tesis de la jueza de Martorell, que lo investiga por homicidio, según los indicios aportados e interpretados por los Mossos d’Esquadra. ElNacional.cat ha tenido acceso a este vídeo, difundido este viernes.

Al tener constancia de aquella caída, los abogados del hijo pidieron información médica del padre y una pericial comparativa. La defensa ha aportado a la causa un estudio médico-forense que acredita que “Isak Andic padecía gonartrosis bilateral con una incapacidad neuromotora documentada para activar el reflejo protector ante una caída”. Además, aquel día que fueron de excursión a Montserrat, “le aplicaron hielo en las rodillas”, según ha explicado a RAC1 el detective Francisco Marco, contratado por la defensa de Jonathan para realizar estas periciales con otros profesionales.

La caída en tobogán

En concreto, la defensa ha extrapolado las imágenes de la caída de hace meses para reconstruirla en 3D, con muñecos articulados con el mismo peso y estructura del fundador de Mango y con humanos, con idéntico resultado: tropieza con una piedra, no pone las manos delante para protegerse, sufre una caída hacia la derecha, da una voltereta, pierde lo que tiene en las manos y cae como si bajara por un tobogán. Sin heridas palmares y caer como si fuera en un tobogán, es lo que describen los forenses de la caída mortal de Isak Andic.

En este informe se explica que “ni la ausencia de lesiones palmares ni la caída en tobogán conducen a afirmaciones científicas de caída no accidental”.  Añade que la caída descrita por los forenses es compatible con las dolencias que tenía Isak Andic en las dos rodillas, que explica, según la defensa, “la reducción a los tiempos de reacción en caída, la incapacidad de corrección postural y el colapso articular donde las rodillas ceden en lugar de sostener el peso, produciéndose una caída más vertical y menos controlada”. Y añade que “en estas pérdidas de equilibrio no existe reacción defensiva y, por tanto, no existen lesiones palmares”.

En la pericial de la defensa se recuerda que en el accidente mortal, Isak Andic no cayó directamente al vacío: “Primero resbaló/rodó por un terraplén inclinado de casi 10 metros antes de precipitarse por el acantilado vertical”.

Y se concluye: “Las lesiones documentadas en la autopsia del siniestro mortal del 14 de diciembre de 2024 —y muy en particular la ausencia de lesiones palmares con presencia de lesiones en el dorso de las manos en dirección muñeca-dedos— son plenamente compatibles con el mismo patrón cinemático y biomecánico observado en el vídeo de Mutua Universal, esta vez aplicado al escenario del Camí de les Feixades de Montserrat”. Y cita "la pendiente descendente, sustrato húmedo, calzado inadecuado”.

Conclusiones “ignoradas”

En el recurso, presentado este jueves a la Audiencia de Barcelona para que revoque todas las medidas cautelares impuestas al hijo del creador de Mango, sus abogados, Cristóbal Martell y Sebastian de Juan, critican abiertamente que los investigadores y la jueza de Martorell hayan “ignorado” una conclusión fundamental del informe de la Unidad de Intervención de Montaña de los Mossos d'Esquadra de aquel trágico accidente en Collbató. Es esta: “Que no se pueden determinar las causas que generan la caída ni la participación de otras personas en el desarrollo de los hechos causantes de la muerte”.

El móvil, “conectado” en Quito

Además, en la entrevista de este viernes, el investigador Francisco Marco también ha revelado un indicio de los Mossos que no es correcto. En concreto, los investigadores sostienen que Jonathan Andic eliminó el primer móvil que tenía, a pesar de declarar a la policía que se lo hurtaron en Quito, en un viaje relámpago en marzo de 2025.

Marco ha asegurado que el sargento del caso sostiene en un informe que los Mossos hicieron gestiones ante todas las compañías de Ecuador y no han podido confirmar que el móvil se activara en Quito. No obstante, la defensa ha aportado un documento que constata, a través de la tarificación española, varias llamadas el 25 de marzo a través del servicio de itinerancia (roaming) prestado por Mundo Ecuador.