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La cirugía del futuro ya hace tiempo que no es una promesa, sino una realidad. En el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona lo saben bien. Han pasado dieciséis años desde que un robot quirúrgico entró por primera vez en los quirófanos del Hospital Universitari Vall d'Hebron. Fue para operar a una niña con un tumor de ovario. Aquella intervención se convertiría en la primera cirugía robótica efectuada por un servicio de Cirugía Pediátrica en Europa y marcaría el inicio de una etapa en la cirugía mínimamente invasiva infantil. Pero siempre hay lugar para avanzar en el camino de la innovación, que avanza a velocidad de vértigo. El centro hospitalario ha vuelto a conseguir un hito que ningún hospital de Europa había logrado hasta ahora: la primera operación pediátrica con un robot quirúrgico capaz de intervenir a un paciente a través de una única incisión de solo 2,5 centímetros. El protagonista de este hito es Shurui Single Port (SP), un sistema desarrollado por la empresa china Surgerii Robotics, que convierte una pequeña abertura en la piel en una puerta de entrada para toda una intervención quirúrgica. Y este viernes han presentado el primer caso y al protagonista, el primer paciente del Shurui chino del hospital catalán: se trata de Ilyas, un niño de 12 años que sufría una grave infección renal provocada por la acumulación de múltiples cálculos, algunos del tamaño de una cereza. El riñón había dejado de funcionar y los médicos decidieron extirparle tanto el órgano como el uréter en una operación conocida como ureteronefrectomía. La intervención no solo ha sido un éxito clínico. También marca un antes y un después en la cirugía pediátrica europea.

Como los tentáculos de un pulpo microscópico

Los robots quirúrgicos forman parte de los quirófanos más avanzados desde hace años. Pero la mayoría funcionan con varios brazos robóticos y necesitan entre tres y cinco pequeñas incisiones para introducir la cámara y los instrumentos. El Shurui rompe esta lógica. Solo necesita una única entrada en el cuerpo. A través de esta pequeña incisión se introducen tanto la cámara con visión de 360 grados como los instrumentos quirúrgicos de curvatura continua, que se despliegan en el interior del paciente como si fueran los tentáculos de un pulpo microscópico. Una vez dentro, se mueven de forma independiente y pueden llegar a zonas anatómicas muy reducidas con una precisión extraordinaria. Su flexibilidad permite mantener las ventajas de los sistemas multipuerto, simplificando el abordaje quirúrgico y facilitando maniobras de una precisión difícil de alcanzar con la mano humana. "Permite reducir el área de trabajo al mínimo y llegar a espacios que serían mucho más difíciles con otros sistemas", explica el doctor Marino Asensio, jefe de la sección de Urología Pediátrica y Trasplante Renal de Vall d'Hebron. El sistema robótico Shurui SP ya se utiliza en los servicios de Cirugía Pediátrica, Urología y Cirugía General del hospital.

Menos cicatrices, menos dolor y recuperaciones más rápidas

La ventaja principal es evidente: cuanto menos agresiva es una operación, mejor suele ser la recuperación. La reducción de las incisiones implica menos daño en los tejidos, menos dolor postoperatorio y una estancia hospitalaria más corta. Es un aspecto especialmente importante en pacientes pediátricos, donde cada centímetro cuenta. El doctor gerente de Vall d'Hebron, Albert Salazar, destaca que el sistema aporta "mucha más seguridad y menos complicaciones" y permitirá aumentar la actividad quirúrgica del centro. El hospital ya efectúa unas 1.000 operaciones robóticas anuales con los tres robots de los que disponía hasta ahora. Con la incorporación del Shurui, calcula que podrá realizar entre 250 y 300 intervenciones adicionales cada año.

El cirujano sigue siendo quien opera

A pesar de la sofisticación de la tecnología y su apariencia futurista, los especialistas insisten en una idea: el robot no opera solo ni de manera autónoma. No hay ningún tipo de inteligencia artificial tomando decisiones dentro del quirófano. Quien dirige toda la intervención es el cirujano, sentado delante de una consola situada fuera del campo estéril. Desde allí controla los movimientos de los instrumentos y observa una imagen tridimensional del interior del paciente ampliada hasta diez veces. Esta visión permite realizar maniobras de una precisión milimétrica que serían muy difíciles con la mano humana. El control sigue estando completamente en manos del cirujano, que dirige la intervención desde una consola situada fuera del campo estéril. Desde allí observa una imagen tridimensional ampliada hasta diez veces y manipula los instrumentos con una precisión milimétrica.

El cirujano es el que dirige toda la intervención a través de una consola situada fuera del campo estéril (Vall d'Hebron)

¿Por qué Vall d'Hebron?

La compañía china Surgerii Robotics ha escogido Vall d'Hebron como puerta de entrada de esta tecnología en Europa. No es casualidad. El hospital es uno de los centros de referencia del continente en cirugía pediátrica, urología y trasplantes. El robot ya se ha utilizado en cuatro intervenciones pediátricas y el centro tiene previsto ampliar su uso a la cirugía general y digestiva, que será la especialidad que más provecho sacará. Además, el proyecto incorpora otra innovación: los llamados "gemelos digitales", réplicas virtuales de los pacientes que permiten planificar las operaciones antes de entrar en el quirófano. “La instalación abre nuevas oportunidades de colaboración clínica, formación e intercambio de conocimiento entre Vall d’Hebron y Surgerii Robotics, mientras avanzamos en la adopción de la cirugía robótica monopuerto en Europa”, afirma el Dr. Albert Salazar. Para el profesor Kai Xu, CEO de la compañía del proyecto Surgerii Robotics, “es un honor colaborar con Vall d’Hebron y continuar apoyando a los cirujanos en la exploración de las aplicaciones clínicas de la cirugía robótica monopuerto en diversas especialidades, incluyendo los procedimientos pediátricos”.

Un niño que solo piensa en volver a jugar a fútbol

Ilyas ha estado presente en la rueda de prensa que ha realizado el equipo de Urología Pediátrica y Trasplante Renal de la Vall d'Hebron que ha realizado la primera cirugía pediátrica de Europa con el Shirui. A este niño de 12 años, paciente de la doctora Glòria Arroyo, se le ha realizado una ureteronefrectomía a principios de junio. Se le extirpó el riñón después de que dejó de funcionar a causa de las múltiples piedras, algunas de más de 3 centímetros. "Este sistema quirúrgico monopuerto nos ha facilitado la extracción del riñón y el uréter completo con una sola incisión, gracias a la movilidad del sistema", señala Arroyo. Mientras médicos e ingenieros celebran el hito tecnológico, Ilyas tiene objetivos mucho más terrenales. Después de la operación, explica que se encuentra bien y que ya cuenta los días para recuperar la normalidad. El niño ha explicado que se encuentra bien, con ganas de ir recuperándose del todo para hacer "vida normal". En una conversación distendida con periodistas, ha dicho que está siguiendo atentamente los partidos del Mundial de fútbol masculino, y que tiene ganas de volver a jugar con su equipo, el Alzamora de Nou Barris. Para él, el robot chino que ha hecho historia en Europa es solo una anécdota. Para la medicina, en cambio, puede ser el inicio de una nueva generación de cirugías cada vez menos invasivas y más precisas.

Ilyas, de 12 años, paciente de la doctora Glòria Royo, ha sido el primer paciente pediátrico del robot Shirui (Vall d'Hebron)