El 20 de marzo es el Día Mundial de la Felicidad, una fecha anual que la ONU estableció el 28 de junio de 2012 a través de una resolución de su Asamblea General, para celebrar la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales, promoviendo su inclusión en políticas públicas para un desarrollo sostenible e inclusivo. El día coincide con el lanzamiento anual del Informe Mundial de la Felicidad (World Happiness Report), que se ha publicado desde hace 14 ediciones, y se ha consolidado como referencia en políticas de bienestar. Y desde hace ocho años consecutivos, hay un país que encabeza la clasificación. El Informe Mundial de la Felicidad 2026, que se publica mañana, elaborado bajo el paraguas de la ONU (SDSN/World Happiness Report), vuelve a situar a Finlandia, con una puntuación media de 7,76 sobre 10, como el país más feliz del mundo. Los países nórdicos son los que encabezan las primeras posiciones de este ranking, donde se cuela Costa Rica —que sube de la sexta a la cuarta posición—, y donde encontramos Islandia, Dinamarca, Suecia, Noruega y los Países Bajos. Israel, a pesar de la guerra de Gaza, sigue en la octava posición —la encuesta se hizo antes de que estallara el conflicto en Oriente Medio—, mientras que Estados Unidos, en el puesto 23 sube un lugar respecto a 2025, cuando obtuvieron la clasificación más baja desde que se publica el informe. España baja del puesto 38 al 41, después de varios años perdiendo posiciones, con una puntuación media de 6,54 sobre 10. 

¿Cómo se elabora el informe?

El ranking lo publica la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN), vinculada a la ONU, y el documento es fruto de la colaboración entre Gallup World Poll, el Centro de Investigación sobre el Bienestar de Oxford (Wellbeing Research Centre), la SDSN y un consejo editorial. Se basa en encuestas en las que la gente evalúa su vida en una escala de 0 a 10.  El informe se basa en datos de la Encuesta Mundial de Gallup World Poll y otras fuentes, incluida la Lloyd's Register Foundation World Risk Poll, a 100.000 personas de más de 140 países. Los países se ordenan según su nivel de felicidad a partir de la valoración media que hacen de su vida durante los tres años anteriores, en este caso, del 2022 al 2024. Se combinan estas respuestas con seis grandes factores: PIB per cápita, apoyo social, esperanza de vida saludable, libertad para tomar decisiones, generosidad y baja percepción de corrupción.

¿Por qué los nórdicos son más felices?

Los países nórdicos lideran de manera consistente el ranking de felicidad gracias a un modelo de bienestar social sólido y a una elevada confianza mutua. Finlandia encabeza la lista, seguida de Dinamarca e Islandia, países que acostumbran a destacar por sus altos niveles de confianza institucional, sistemas sólidos de protección social, baja percepción de corrupción y una fuerte red de apoyo comunitario. Según el informe, estos factores influyen directamente en la satisfacción con la vida. El informe apunta que la presencia constante de Finlandia y de los demás países del norte de Europa en los primeros puestos se explica por una combinación de riqueza, una distribución más equitativa de esta, la existencia de un estado del bienestar que protege a la población ante los riesgos de las recesiones y una esperanza de vida saludable.  

Entre los cinco primeros, sin embargo, destaca la presencia de Costa Rica, que ha subido hasta el cuarto puesto después de ir escalando posiciones desde que ocupaba el puesto 23 en el 2023. El informe atribuye este avance a mejoras en el bienestar derivadas de los vínculos familiares y de otras conexiones sociales. “Creemos que se debe a la calidad de su vida social y a la estabilidad de la que disfrutan actualmente”, afirmó Jan-Emmanuel De Neve, profesor de economía en Oxford, director del Wellbeing Research Centre y coeditor del Informe Mundial de la Felicidad.

La clasificación de 2026 también marca el segundo año consecutivo en que ninguno de los países angloparlantes aparece entre los diez primeros. Estados Unidos ocupa el puesto 23, Canadá el 25 y el Reino Unido el 29. En cuanto a España, ha bajado tres posiciones y se constata que la percepción de la felicidad de los españoles casi se ha reducido a la mitad en los últimos 14 años (ha pasado de la posición 22 en 2012 a la 41 en 2026).

Los más infelices, en zonas de conflicto

En los países donde hay guerras en marcha, las posiciones tampoco se han movido mucho: Ucrania se mantiene en la posición número 111, y Palestina baja una posición y ahora ocupa la número 109. Al final de la lista, encontramos a los países que están en zonas de grandes conflictos internos, con inestabilidad política, crisis económicas y limitaciones de servicios básicos que impactan negativamente en la percepción de bienestar entre la población. No hay muchos cambios respecto al ranking del año pasado. Afganistán vuelve a repetir como país más infeliz del mundo, en la posición número 147 y con una nota media de un 1,44 sobre 10. A la cola también están Sierra Leona (3,2), Malaui (3,2), Zimbabue (3,3), Botsuana (3,4), Yemen (3,5) y Líbano (3,7).

El impacto de las redes en los jóvenes

El informe pone énfasis en el impacto negativo de las redes sociales en el bienestar juvenil, especialmente entre los adolescentes de países angloparlantes y de Europa occidental, a pesar de la protección general de los estados nórdicos (riqueza más equitativa, bienestar social y una alta esperanza de vida). Este impacto que tienen las redes sociales en los jóvenes incorporan los resultados de un estudio internacional liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Centre d'Estudis Demogràfics (CED). Según este estudio, que recoge datos de más de 330.000 adolescentes de 43 países, los más perjudicados por el uso intensivo de las redes sociales son los de Canadá, Irlanda y el Reino Unido. En cambio, los que hacen un mejor uso son los jóvenes de Armenia, Georgia, Azerbaiyán o Turquía. 

En este ranking, España se encuentra entre los países donde esta problemática tiene menos incidencia: ocupa la posición 40 de 43 en relación con las quejas psicológicas asociadas. Los jóvenes que utilizan las redes sociales menos de una hora al día son los que declaran niveles de bienestar más elevados, incluso por encima de los que no las usan en absoluto. De media, sin embargo, los adolescentes de los 43 países analizados les dedican unas 2,5 horas diarias.