La policía mantiene en la comisaría a los dos sospechosos presuntamente implicados con la muerte del policía que se encontró carbonizado el 4 de mayo dentro del maletero de su coche en el pantano de Foix. Son su pareja y el amante. Cada vez que se conocen más detalles del caso y que la investigación evoluciona, la historia es más rocambolesca y turbulenta.

Todo parece indicar que el móvil del crimen pasa por alguna información que habría descubierto la víctima y que va más allá de una infidelidad amorosa. ¿Qué escondían su pareja y su amante? ¿Qué pacto de silencio descubrió la víctima que puso en peligro su vida hasta el punto de morir quemado?

¿Quiénes son los detenidos?

Rosa Peral, una agente de la Guardia Urbana de Barcelona hacía meses que vivía con la víctima, Pere. Había tenido otras relaciones con agentes del cuerpo, entre ellos, el subinspector del caso de pornovenganza que propagó fotografías sexuales de ella, y con Alberto López, su amante y expareja, con quien parece que había vuelto. Antes había estado casada con un mosso d'esquadra de quien se divorció y tiene dos hijas.

En su muro de Facebook todo son mensajes de apoyo y pésame después de la muerte de su pareja, hasta el sábado al mediodía, en el momento de su detención. Cuando trasciende la presunta implicación con el crimen, se detiene el goteo de mensajes.

Alberto López había sido pareja de Rosa Peral pero la relación se habría reanudado hace un tiempo, aunque ella vivía con la víctima. El amante había pedido ingresar en la unidad de la UPAS de los antidisturbios de la Guardia Urbana, pero no lo admitieron.

De complexión fuerte, últimamente también lucía una cresta que escondía bajo la gorra de agente cuando patrullaba. Su foto boxeando corre estos días por varios chats entre policías.

¿Qué sabía Pedro?

La policía está terminando de hacer aún el atestado y ayer registró los domicilios de los dos detenidos en Vilanova y Badalona buscando más pruebas que los puedan implicar en el asesinato. No pasarán a manos de la jueza hasta mañana por la mañana.

Los indicios llevan a pensar que los dos estarían implicados en la muerte del agente y que usaron un método típico de venganzas entre policías utilizado en Centroamérica, un método que utilizan las mafias.

El móvil parece poco probable que sea un crimen pasional. La víctima habría descubierto alguna cosa más que su pareja le engañaba. Algún asunto turbio, según fuentes policiales, que implica a terceras personas y que salpica en parte a agentes de la Guardia Urbana de Barcelona.

Y en trasfondo de todo, el caso de la Arrabassada la víctima se vio implicada para agredir a un motorista que no acabó denunciando al agente. Un caso que hizo mucho ruido y que finalmente se quedó en nada y que parecía empujado a que saliera a la luz después de los cambios en la unidad de Asuntos Internos de la Guardia Urbana.