Un 3% de la población mundial será fruto de técnicas de reproducción asistida en el 2100, según la directora de Laboratorios de Tratamiento de Reproducción Asistida de Dexeus Dona, Montse Boada, que ha impartido una conferencia organizada por la Fundación Víctor Grífols sobre los retos de la reproducción humana.
Boada ha desgranado como la reproducción asistida nació como una opción para resolver problemas de esterilidad y ayudar parejas con dificultades a tener hijos, pero estas técnicas han evolucionado mucho y su aplicación ha derivado, en muchos casos, a facilitar la reproducción de personas sin pareja, o de un mismo sexo, a posponer la edad de la maternidad preservando embriones o a evitar posibles problemas genéticos.
Estas técnicas suponen nuevos retos y problemas éticos, ha detallado Boada, que ha recordado que la edad media de concepción en España se situaba en 1975 en una media de 28,8 años, mientras que ahora supera los 32.
El especialista ha advertido que el retraso durante los periodos de concepción puede generar problemas, ya que las dificultades crecen exponencialmente a partir de determinadas edades, en las que la fertilidad de las mujeres decrece considerablemente.
Según Boada, este retraso viene motivado por varias circunstancias, como la coyuntura sociocultural que hace que muchas mujeres no prioricen la maternidad en sus años de máxima fertilidad o el incremento de la esperanza de vida, que sigue creciendo y plantea proyecciones para las nuevas generaciones que se sitúan en los 120 o 130 años. "Esta realidad, relativamente próxima, permite presagiar que resultará muy complicado que la natalidad se plantee en las fases iniciales de las vidas de las mujeres", según Boada.
Paralelamente, se han producido muchos avances científicos para la donación de óvulos, la subrogación o los trasplantes de útero, que han permitido que los nacimientos mediante la reproducción asistida ya no sean un hecho excepcional y cada vez más personas puedan recurrir a estas técnicas.
Algunos estudios señalan que ya han nacido 6 millones de personas a través de las diferentes técnicas de reproducción asistida y la proyección con vistas al 2100, apunta que un 3% de la población serán fruto de la aplicación de técnicas de reproducción, ha señalado Boada.
Todo eso, incrementa el debate sobre la aplicación de estas técnicas y los dilemas éticos que lleva asociados, como el anonimato de los donantes, o si la subrogación tiene que estar sujeta al altruismo o pueden vincularse a una transacción comercial.
Para Montse Boada, existen legislaciones muy diversas en función de cada país, pero es un debate que tiene que trasladarse a la sociedad, y no dejarlo únicamente en manos de los científicos. Según la experta, "la ciencia avanza muy rápidamente, pero tiene que ser la sociedad quien determine hasta dónde puede llegar".
Aunque augura que el debate vinculado a los dilemas éticos de la reproducción asistida seguirá acaparando mucha atención, Boada ha apuntado que "posiblemente, la propia ciencia podrá resolverlos de aquí algunos años".
En este sentido, ha informado de que ya se están investigando nuevas técnicas para tratar óvulos de baja calidad, o la concepción de embarazos a través de úteros artificiales, avances que en algunos casos ya han sido probados con éxito con animales y que permitirían que ya no hicieran falta las donaciones ni subrogaciones.
