Si el sorteo de la Lotería de Navidad ya es una institución en sí, en los años de pandemia se convirtió en una especie de talismán para muchas personas que sufrían las consecuencias del confinamiento. Esta historia va de la ilusión desmesurada (y poco celebrada por las restricciones) de los premios del 2020, y de su contraparte: una multa. Así lo vivieron los propietarios de un bar de Cornellà, en Barcelona, donde recibieron una de cal y otra de arena después de saberse ganadores de uno de los quintos premios de la Lotería de Navidad.

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Un indio de la suerte y un bar en Cornellà, sede de la ilusión de la Lotería de Navidad en el 2020

Toda la historia surgió de la administración de lotería Jerónimo 28 y su “indio de la suerte”, en L’Hospitalet de Llobregat, donde en plena pandemia, en el 2020, tocó uno de los quintos premios, del cual tenían 250 décimos, equivalentes a 25 series, del número 86986. La alegría, como cualquier punto de venta de lotería, llegó de forma inmensa a Marcos Ruz, propietario, que lo explica en conversación con ElNacional.cat. De hecho, llegó en forma de tsunami de mensajes, ya que según relata Ruz, “no sabíamos que habíamos dado el premio, no sabíamos qué había pasado”, hasta que no vio en su móvil cerca de 400 whatsapps felicitándolos.

Los propietarios de Loterías Jerónimo 28 celebrando el premio en 2020 / Foto: Marcos Ruz

Marcos no se podía creer que hubiera tocado aquel número, con sello de Albacete, que se había casi agotado el día anterior al sorteo de la Lotería de Navidad del 22 de diciembre, cuando todavía a las 22 h venían personas “a ver si quedaba algún número” a la administración ubicada en rambla de la Marina, 366. El viaje del número premiado desde la Mancha hasta L’Hospitalet provenía de un intercambio entre administraciones, una operación bastante común. Fue, de hecho, el sello albaceteño que consiguió vender este décimo como una cosa especial, ya que a “la gente le hacía gracia que viniera de allí”, cuenta Marcos.

El bar Nou Somni, de Cornellà, reparte la suerte de los números chinos

Una vez los niños de San Ildefonso cantaron el 86986 y en plena euforia, los premiados tuvieron que ser cautos porque las restricciones por la covid en aquel momento en Catalunya permitían abrir establecimientos de hostelería en intervalos de dos horas por la mañana y al mediodía. Y hablamos de hostelería porque la celebración se trasladó en su mayoría al bar Nou Somni de Cornellà, junto al estadio del Espanyol y delante del centro comercial Splau, donde se habían distribuido aproximadamente 200 décimos de los 250 totales que cayeron a raíz de esta administración de L’Hospitalet, repartiendo 1.300.000 euros.

Fue Jin, propietaria del local, quien escogió el número 86986, basándose en los números chinos de la suerte, el 8 y el 6, y acertando el premio. Pero no todo fue suerte: desgraciadamente, el premio salió hacia las 9.15 h de aquel 22 de diciembre de 2020 y las medidas indicaban que el bar Nou Somni solo podía permanecer abierto desde las 7.30 h hasta las 9.30 h.

La multa que acompañó uno de los quintos premios de la Lotería de Navidad

Evidentemente, el entusiasmo de los afortunados que tenían un décimo con el 86986 no se apaciguó por las restricciones, y una pequeña aglomeración de personas que celebraban se juntó en la puerta del Nou Somni de Cornellà pasadas las 9.30 h, momento en que pasó la policía, que no hizo la vista gorda y se detuvo a ver qué pasaba y por qué se estaban infringiendo las medidas establecidas. La excusa de los allí presentes, ganadores de la lotería de Navidad y afortunados con el décimo premiado, no fue suficiente para los agentes, que pusieron una multa en el establecimiento para incumplir los horarios marcados.

Pese al disgusto, según explica Marcos Ruz, aquella multa, como tantas otras puestas durante el confinamiento, nunca llegó, salvando el bar Nou Somni y los premiados de perder parte de su nueva fortuna al pagar la sanción del día más feliz de su vida.