Explosión de cocaína en Barcelona. Según los datos publicados por la Agencia Europea de las Drogas (EUDA, en inglés), su presencia se ha disparado hasta los niveles récord de 2017. Más concretamente, la detección de esta droga en las aguas residuales de la capital del país prácticamente se ha triplicado en 2025. Es decir, que la presencia de esta sustancia fue el año pasado un 185% superior que en 2024 y vuelve a los niveles de hace casi una década, después de unos años de disminución. Sin embargo, Lleida se sitúa por encima de Barcelona en términos absolutos. Por su parte, Tarragona lideraba hasta ahora este ranking en el Estado, y era la segunda ciudad europea en este ámbito, pero ha decidido dejar de colaborar con el proyecto. La ciudad europea líder en este aspecto es Amberes, en Flandes, donde hay uno de los puertos principales de entrada de cocaína al continente.
Aunque los datos los publica la agencia EUDA, el estudio lo realiza la red de centros de investigación SCORE a partir de datos voluntarios de 115 ciudades europeas de 25 países —23 de la Unión Europea, Noruega y Turquía—. Con el objetivo de seguir los comportamientos de consumo de drogas de los habitantes, los investigadores analizan las muestras diarias de aguas residuales en las zonas de captación de las plantas de tratamiento durante un período de una semana entre marzo y magi de 2025. Así pues, en el conjunto de ciudades europeas, una de las principales conclusiones es que hay un descenso marcado de los residuos de MDMA, mientras que aumenta la ketamina y la cocaína.
El informe de este año destaca el incremento de la ketamina en las aguas residuales de las ciudades europeas, que ha aumentado casi un 41% entre 2024 y 2025. De las 66 ciudades con datos, 40 de ellas han visto un aumento de esta sustancia en el último año. Las concentraciones más elevadas se han detectado en Bélgica, Alemania y los Países Bajos, a pesar de que dos localidades del Reino Unido lideran el ranking. En cambio, la MDMA ha sufrido un descenso del 16% en el último año, sobre todo en países como Alemania, Austria y Eslovenia. La caída es, incluso, más profunda que en el año 2020, cuando las restricciones por la pandemia de la covid-19 cerraron el ocio nocturno. A pesar de todo, el Estado español es todavía uno de los países con las concentraciones de MDMA más altas del continente.
La doctora Lorraine Nolan, directora ejecutiva de la EUDA, ha destacado la importancia del estudio para la salud pública: "Las aguas residuales de Europa cuentan la historia de un fenómeno de las drogas que está muy extendido, que es variado y que se encuentra en flujo constante".