Situación inédita en el Parc Natural de Collserola. El pulmón verde del Área Metropolitana de Barcelona vive un fin de semana atípico, desde que el Govern decidió cerrar el acceso a los bosques de los doce municipios que hay dentro del radio de seis kilómetros desde el punto donde el jueves se encontraron los primeros dos casos de peste porcina africana (PPA). El hecho de que se hayan encontrado más animales muertos —el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación no ha dado cifras oficiales— y con el objetivo de controlar el brote, el consejero, Òscar Ordeig, ha decidido intensificar los controles y la vigilancia en las entradas de Collserola para evitar que la población acceda a la sierra. Las restricciones, sin embargo, no han evitado que parte de la población visite igualmente la zona, ya que en la mayoría de casos, los paseantes argumentan desconocimiento de la prohibición.
El plan de contención se estructura en dos zonas diferenciadas. El área más cercana al foco, con un radio de seis kilómetros, se encuentra completamente cerrada, ya que continúan los trabajos de rastreo sobre el terreno y la monitorización del movimiento de la fauna para impedir que el virus salga del perímetro. Entre las medidas se encuentra el cierre total de acceso al medio natural; la suspensión de cualquier actividad de caza y trabajos forestales; la prohibición de cualquier actividad en zona rústica por motivos de bioseguridad; y la instalación de barreras físicas y químicas, así como trampas para el control de jabalíes. Sin embargo, el acceso en coche a los restaurantes que se encuentran dentro del Parque Natural de Collserola sí está permitido. Por otra parte, y en un segundo perímetro -a un radio de hasta veinte kilómetros-, 64 municipios tienen limitaciones de actividades de ocio, de caza y vinculadas a la biodiversidad para no interferir en los trabajos de control.
Intensificación de los controles de entrada a Collserola
Así, desde este domingo por la mañana, y conscientes del flujo de gente que el sábado había accedido igualmente al Parque, varios equipos de personal autorizado se han desplegado por la zona de Collserola para informar de las restricciones de movilidad. Uno de los voluntarios de Protecció Civil de Sant Just Desvern, Francesc, ha explicado a la ACN que a lo largo de toda la mañana "bastante gente" ha accedido a la zona restringida, a pesar de la prohibición del Govern. En algunos casos, los visitantes aseguran que desconocían completamente las limitaciones, aceptan el cierre de los accesos y dan media vuelta. En otros, sin embargo, lamenta que algunos paseantes "incumplen" la prohibición y entran igualmente al perímetro
A pesar del despliegue, los voluntarios de Protecció Civil admiten que les faltan manos para poder informar en todos los puntos, especialmente teniendo en cuenta la gran cantidad de accesos a la sierra y la superficie total a controlar. "No damos abasto para cubrir todos los caminos", afirma. Uno de los grandes puntos de entrada de deportistas y paseantes a la sierra es la carretera de las Aigües, que recorre unos 10 kilómetros el perímetro de Collserola, desde Barcelona hasta Esplugues de Llobregat. En algunas de las entradas a esta vía hay carteles y cintas informando sobre las restricciones, pero las personas afectadas aseguran que no eran lo suficientemente visibles o bien que, directamente, no existían en el acceso que han utilizado. Otros sí que han hecho caso a las restricciones y han adaptado sus planes de fin de semana para poder obedecer las limitaciones.
Desde este domingo, además, los Agentes Rurales están intensificando las capturas de jabalíes en Collserola, en coordinación con Agricultura, la empresa pública Forestal Catalana y otros especialistas, como la unidad del SEPRONA de la Guardia Civil. En estas batidas, sin embargo, está prohibida la caza ordinaria, ya que se intenta limitar al máximo los movimientos de personas, perros, vehículos y resto
