Catalunya se sitúa en segunda posición en el Estado en cuanto a la lista de espera más larga para operarse, solo por detrás de Andalucía, con un total de 197.768 pacientes pendientes de operarse. A bastante distancia se sitúan Madrid, con 80.525 personas, y el País Valencià, con 51.600. Por especialidades, el volumen más elevado de espera en Catalunya se concentra en traumatología, con 46.597 pacientes, incluso por delante de Andalucía. También lidera las listas en cirugía general y de digestivo, con 41.399 personas, así como en otros ámbitos como ginecología (8.620), angiología y cirugía vascular (6.874) o cirugía pediátrica (4.671), consolidándose como uno de los territorios con más presión asistencial.
Según los datos del Ministerio de Sanidad correspondientes al segundo semestre de 2025, el sistema público de salud acumulaba el 31 de diciembre un total de 853.509 personas en lista de espera para ser operadas en todo el Estado, una cifra que representa un aumento del 0,8% respecto al mismo período del año anterior y de 20.781 pacientes en comparación con finales del primer semestre. A pesar de este incremento, el tiempo medio de espera para una intervención se ha situado en 121 días, 5 menos que un año atrás, pero 3 más que en junio de 2025.
En cuanto a las especialidades, la cirugía plástica sigue siendo la que concentra más demora, con una media de 269 días de espera, seguida de la neurocirugía (172), la angiología y cirugía vascular (151) y la otorrinolaringología (141), que también presentan plazos especialmente elevados.
Salut, al límite
Estos datos se añaden a otros indicadores recientes que evidencian la presión creciente sobre el sistema sanitario catalán. Hace pocos días se conoció que la actividad en los servicios de urgencias de los hospitales públicos ha continuado aumentando este 2025, con un total de 3.930.476 visitas, un 2,1% más que el año anterior, según datos del Departament de Salut.
Más allá de los datos oficiales, el personal sanitario insiste en que la situación es estructural. Los profesionales alertan de que los servicios médicos funcionan habitualmente al límite y atribuyen esta saturación tanto a la falta de recursos como a un sistema dimensionado para una población inferior a la actual, que ya supera los ocho millones de habitantes. En cuanto a las urgencias, a la problemática se suma el déficit de la atención primaria, que dificulta el acceso rápido al médico de cabecera y deriva muchos pacientes hacia los hospitales, incluidos enfermos crónicos que no encuentran respuesta adecuada en los CAP. Por todo ello, el sector reclama más inversión para reforzar el conjunto del sistema y reducir la presión en momentos críticos.
