El Servei Català de Trànsit ha dado por acabada la operación salida del puente del 1 de mayo a las tres de la tarde, cuando 575.651 vehículos de los 580.000 previstos ya habían abandonado la capital y el área metropolitana. Esta mañana de viernes ha sido complicado en las principales carreteras catalanas, con afectaciones destacadas en varios puntos del territorio y con la AP-7 como vía más tensionada. En sentido Tarragona, esta autopista ha acumulado hasta 10 kilómetros de retenciones entre Castellví de Rosanes y Castellbisbal, además de un carril cortado en El Papiol por un alcance entre un turismo y un camión que ha provocado 2 kilómetros de congestión desde Sant Cugat del Vallès. También en este mismo sentido, ha habido 7 kilómetros de colas entre Castellet i la Gornal y Olèrdola. En sentido Girona, la situación tampoco ha sido mejor: se han registrado 6 kilómetros de retenciones entre Mollet del Vallès y Montornès del Vallès y 5 más entre la Roca del Vallès y Cardedeu.

Más allá de la AP-7, la red viaria ha presentado otros puntos con circulación intensa y paradas. En la C-32 ha habido más de 6 kilómetros de congestión entre Sitges y Castelldefels en sentido sur, así como retenciones entre Tiana y Vilassar de Dalt en dirección Mataró (sentido Calella). En la C-55 también se han registrado complicaciones entre Sant Vicenç de Castellet y Monistrol de Montserrat en sentido norte. En la C-31, el tráficoha sido denso en Santa Cristina d’Aro en sentido Castell d’Aro, mientras que en la A-2 en Jorba, en sentido Lleida, ha habido afectaciones derivadas de obras que han complicado la circulación.

En cuanto a incidencias, un accidente ha obligado a cortar temporalmente la GI-514 en Cornellà del Terri, aunque la vía ya se reabrió posteriormente en ambos sentidos de la marcha. Paralelamente, la jornada también ha dejado un nuevo siniestro mortal: una peatona ha muerto atropellada por un turismo en la A-2 en Bell-lloc d’Urgell (Pla d’Urgell). Con esta víctima, ya son 33 las personas que han perdido la vida este 2025 en las carreteras catalanas, de las cuales 5 son peatones, según datos provisionales.

El balance de siniestralidad hasta el 30 de abril apunta, sin embargo, a una reducción significativa de las víctimas mortales, con cerca de un 38% menos respecto al mismo período del año pasado. A pesar de este descenso, los colectivos vulnerables continúan teniendo un peso muy elevado, ya que representan dos tercios del total de víctimas mortales en la red viaria catalana.