Este viernes es el último día del curso escolar para el más de un millón de alumnos de Infantil, Primaria y Secundaria de Catalunya. La comunidad educativa se despide hoy de un curso convulso, marcado por las huelgas del colectivo docente para reclamar mejoras laborales y más recursos para la educación con los que poder dar respuesta a la creciente complejidad que se encuentran en las aulas y revertir la bajada general del nivel de los alumnos que señalan pruebas como PISA. Se han producido más de una veintena de jornadas de huelga y movilizaciones en toda Catalunya, la mayor parte concentrada este mayo, tanto generales como territorializadas. Alumnos y docentes irán de vacaciones pronto con un acuerdo de mejora educativa firmado con el Govern que cuenta con el apoyo de una parte de la plantilla y con la incógnita de si el próximo curso, el 2026-2027, empezará con normalidad.
La consellera de Educació, Esther Niubó, ha enviado este jueves una carta dirigida a las familias en la que admite que el curso "no ha sido fácil". En la misiva, Niubó ha puesto en valor el plan alcanzado con los principales sindicatos educativos —si bien finalmente solo firmado con Profesores de Secundaria, CC. OO. y la UGT, porque USTEC se ha apartado por el rechazo al acuerdo expresado en una consulta por el colectivo— y ha remarcado que, después de meses de diálogo con los sindicatos, direcciones de centro, entidades pedagógicas y asociaciones de familias, "se han alcanzado acuerdos para la mejora educativa que no se hará esperar".
La consellera también apunta en la carta que quiere "seguir escuchando" a los profesionales de la comunidad educativa y las familias "para compartir una reflexión conjunta" sobre el sistema educativo. "Todo el mundo debe poder expresarse y todo el mundo debe ser escuchado. El objetivo es reconstruir confianzas y complicidades. Un marco de diálogo útil, para seguir poniendo en común medidas concretas para mejorar el sistema educativo", apunta Niubó. La titular de Educació i Formació Professional ya defendió este miércoles en el Parlament abrir un "nuevo canal" —al margen de los sindicatos de docentes— que permita escuchar el "malestar de fondo" y hacer un debate "público, amplio y constructivo" sobre la mejora del sistema educativo.
USTEC, el principal sindicato en la educación pública catalana, ha reclamado al Govern que abra un "proceso amplio" para abordar la crisis del sistema. Lo ha hecho en respuesta a las declaraciones en sede parlamentaria de Niubó, a la que piden una reforma estructural del modelo educativo. "No queremos un espacio estéril para expresar el malestar: queremos un proceso real para transformar la educación", ha valorado el sindicato en un comunicado. USTEC mantiene que el "no" de una gran parte de los docentes al acuerdo con el Departament es "un mandato para llevar a cabo cambios de fondo". El sindicato reclama ir más allá: una financiación suficiente, con un calendario vinculante para alcanzar el 6% del PIB invertido en Educación; nuevas dotaciones para la escuela inclusiva; revisar el modelo para que la inclusión no dependa de la sobrecarga de los claustros; reducir las ratios; climatización o asegurar que las decisiones que afectan a la comunidad educativa "sean tomadas de manera democrática y coral".

"¿Y ahora qué?"
La realidad es que el conflicto en la educación acaba con una incógnita: "¿Y ahora qué?". El ciclo de huelgas acabó con el acuerdo de mejora educativa al que llegaron USTEC y Professors de Secundària —los dos principales sindicatos del sector—, y que finalmente solo fue firmado por el segundo, además de CC. OO. y UGT. La CGT, el otro actor de la mesa sectorial, rechazó adherirse. Participaron en la consulta 60.686 docentes, el 61% de un censo total de unos 99.300. De los cuales 39.502 maestros y profesores han rechazado el texto firmado el pasado viernes, y solo 21.184 lo han avalado.
USTEC planteó que si el texto no tenía el aval mayoritario de los docentes habría una huelga indefinida, coincidiendo con la visita del papa León XIV a Catalunya y con la selectividad. Finalmente, sin embargo, todo quedó en una última movilización en Barcelona que no interfirió con la visita apostólica y se descartó la huelga indefinida. La portavoz del sindicato mayoritario, Iolanda Segura, afirmó en declaraciones a este diario que el colectivo no se veía con fuerzas de sacarla adelante —de hecho, los últimos días de huelga, durante las negociaciones, la participación cayó significativamente— y que se optó por no tratar de reventar la visita papal para evitar situaciones de violencia que no les harían ningún favor.
Ahora, el sindicato se lame las heridas después del revés que supuso el rechazo de los docentes en la consulta al acuerdo que cerraron con Educación y ya se prepara para el próximo empuje. Segura avanzó a El Nacional que el objetivo en estos momentos es volver al diálogo con sus bases y pisar los centros educativos para resituar prioridades y establecer un "nuevo plan de lucha" con objetivos claros de cara al próximo curso. USTEC sostiene que mantiene la fuerza y el apoyo del colectivo docente para continuar capitaneando el movimiento laboral y se compromete a "recuperar la confianza" de los representados que la hayan perdido.
Educació cierra la carpeta y desplegará el acuerdo firmado
La consellera Niubó avisó antes de la consulta de que un "no" al preacuerdo supondría abocar la educación a un escenario de "caos". Finalmente, sin embargo, el texto se firmó con el apoyo de Professors de Secundària —que realizó una consulta interna propia con su militancia—, CC. OO. y la UGT; de manera que el Departament ha expresado la voluntad de desplegar las medidas de igual forma. Niubó cerró la puerta a reabrir negociaciones y aseveró que ahora es hora de desplegar, dando por cerrada la carpeta. Desde USTEC mantienen que no se reunirán con la consellera hasta que no haya un nuevo proceso de negociación.
El preacuerdo firmado después de días de negociaciones intensas prevé una subida salarial total de unos 388 euros a los maestros de primaria y unos 389 a los profesores de secundaria de manera progresiva en cuatro años, aparte de los incrementos previstos por la administración general del Estado para subir el sueldo a todos los funcionarios —que, en suma, harán que los docentes tengan unos 600 euros brutos más en su nómina para 2029—. El texto también recoge ampliar en 6.400 profesionales la plantilla docente para dar respuesta a la llamada escuela inclusiva y a la creciente diversidad y complejidad que conforma las aulas catalanas. Asimismo, se recuperarán los complementos de antigüedad recortados durante la crisis y se abrirán unas 5.000 plazas de catedráticos para los institutos. El Departament d'Educació ya trabaja en desplegarlo, con la incógnita de si el conflicto se extenderá también el próximo curso. Preguntada sobre esto, Iolanda Segura mantiene que esto lo dirá el colectivo docente este verano.