La triste muerte de la actriz Verónica Forqué ha vuelto a poner de actualidad una realidad cada vez más patente: los graves problemas de salud mental de la sociedad actual, que se han agudizado tras la pandemia. Una de las patologías más graves en este sentido es la depresión, que afecta a millones de personas en todo el mundo. Las nuevas tecnologías pueden ser un gran aliado para el tratamiento de aquellos que la padecen.
El pasado año se cumplieron 30 años desde que se publicó el primer artículo sobre una intervención digital para el tratamiento de la depresión. También marcó un punto de inflexión sin precedentes en la conversión mundial de los servicios de salud mental para ofrecer disponibilidad digital en respuesta a las restricciones provocadas por la pandemia de Covid-19.
Según el autor principal de un estudio al respecto, Isaac Moshe, de la Universidad de Helsinki, que analiza la eficacia de las intervenciones digitales, “es oportuno e importante preguntarse hasta qué punto son efectivas en el tratamiento de la depresión, si pueden proporcionar alternativas viables a la psicoterapia y cuáles son los factores clave que moderan los resultados”.
La investigación, publicada en la revista Psychological Bulletin, explica que las intervenciones digitales generalmente requieren que los pacientes inicien sesión en un programa de software, sitio web o aplicación para leer, ver, escuchar e interactuar con contenido estructurado como una serie de módulos o lecciones. Las personas a menudo reciben asignaciones de tareas relacionadas con los módulos y completan regularmente cuestionarios administrados digitalmente que son relevantes para los problemas que presentan.
Esto permite a los médicos hacer un seguimiento del progreso y los resultados de los pacientes en los casos en que las intervenciones digitales incluyen apoyo humano. Eso sí, es importante aclarar que las intervenciones digitales no son lo mismo que la teleterapia, que utiliza servicios telefónicos o de videoconferencia para facilitar la psicoterapia personalizada.
Los investigadores llevaron a cabo un metanálisis de 83 estudios que probaron aplicaciones digitales para el tratamiento de la depresión, que se remonta a 1990 y en el que participaron más de 15.000 participantes en total, 80% adultos y 69,5% mujeres, principalmente con síntomas de depresión de leves a moderados. En general, los investigadores pudieron comprobar que las intervenciones digitales mejoraron los síntomas de la depresión sobre las condiciones de control, pero el efecto no fue tan fuerte como el encontrado en un metanálisis similar de psicoterapia cara a cara.
Los tratamientos digitales que involucraron a un experto, ya sea en forma de retroalimentación sobre las asignaciones o asistencia técnica, fueron los más efectivos para reducir los síntomas de la depresión, pues aumentó la probabilidad de que los participantes completaran la intervención completa, y el cumplimiento de la terapia está relacionado con mejores resultados.
