La inteligencia artificial ya es desde hace un par de años una realidad presente en los dispositivos electrónicos de todos y en los lugares de trabajo. Esto incluye la práctica de la medicina, en un sector, el de la salud, donde la cuestión de confiar en el pensamiento robótico es a veces espinosa. La Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària ha querido arrojar luz sobre el uso que hacen los facultativos catalanes de la IA y, para ello, ha elaborado una encuesta a 373 profesionales de la medicina en Catalunya. Los resultados, publicados en la revista The Lancet Primary Care, revelan que el 80,2% de los médicos catalanes utiliza ChatGPT para cuestiones relativas a su práctica profesional.
Cerca de un tercio de los médicos encuestados, el 28%, utiliza la IA diariamente o lo hace varias veces por semana (30%). Además del ChatGPT, que es el más conocido y utilizado, entre un cuarto y un tercio de los médicos también usan Microsoft Copilot, el asistente clínico AXIA, Gemini o Perplexity. Los usos principales que dan los facultativos catalanes a estas herramientas de inteligencia artificial, según destaca el estudio, son para la búsqueda y síntesis de literatura médica (67%), redactar y editar textos (46%), preparar sesiones clínicas (37%), trabajo administrativo y burocrático (22,5%) o hacer materiales divulgativos para los pacientes (21,7%). El presidente de la sociedad catalana de medicina familiar, Antoni Sisó, augura que "no tenemos una transformación delante, sino una revolución que cambiará asistencia, docencia, investigación y el mismo día a día, y donde tendremos adeptos y detractores".
En un contexto de creciente presión asistencial en Catalunya, en el que los médicos están de huelga entre otras cosas por las largas guardias y la falta de manos, la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària señala en el estudio que la inteligencia artificial puede ser una herramienta clave para hacer más eficiente el sistema de salud catalán. Sin embargo, la entidad médica señala que todavía hay que trabajar mucho para una implementación práctica y avisa de una "brecha clara" en este sentido a pesar de las iniciativas políticas que impulsan el uso de la IA en la medicina. Sobre esto, la CAMFiC lamenta la ausencia de directrices políticas claras sobre su implementación y límites.
Si no hay una integración reglada de la IA en la medicina, los médicos lo harán por su cuenta
Sin embargo, el estudio admite que existen barreras para la implementación de la IA en la profesión médica y apunta a la falta de formación de los facultativos en este sentido, las dudas legales y de privacidad que surgen, o la escasa integración con la historia clínica. Por ello, Antoni Sisó insta a crear "guías institucionales claras sobre el uso de la IA" para crear "mecanismos de supervisión, evaluación de riesgos y monitoreo de calidad". "Es necesario acordar cómo integramos las herramientas: porque en caso de no hacerlo, lo harán los profesionales de forma individualizada, porque las herramientas ya las tenemos aquí", ha apuntado Sisó.