Dos de las molestias más habituales del verano son las infecciones por hongos y el papiloma plantar, que aumentan en el periodo estival debido a los baños frecuentes en las piscinas. Los hongos son los causantes del llamado pie de atleta, el más habitual en verano. Se extiende por los dedos de los pies y aproximadamente un 8 por ciento de las personas que acuden a las piscinas contrae esta infección, con una mayor prevalencia en adultos que en niños.

El papiloma plantar, causado por el virus del papiloma humano (VPH), provoca una serie de verrugas en las plantas de los pies, con manchas negras, y que forman raíces que crecen hacia el interior, pudiendo resultar dolorosas con el paso del tiempo.

Prevención

Los mejores consejos para prevenir estas infecciones son los siguientes:

  • Mantener las uñas cortas, secas y limpias
  • Utilizar chanclas o algún otro tipo de calzado al salir del agua
  • No pisar descalzo los bordes de las piscinas
  • No compartir calzado ni toallas
  • Hacer uso de aerosoles o polvos antimicóticos
  • Evitar el uso de uñas artificiales y disminuir el del esmalte
  • Lavar los pies correctamente al salir de la piscina y secar a continuación con una toalla
  • Secar el sudor con frecuencia para evitar la humedad en la piel
  • Aplicar crema hidratante en los pies al llegar a casa después de lavarlos porque la sequedad de la piel facilita la proliferación de los hongos
  • Utilizar en el día a día calcetines y calzado de tejidos naturales y nunca sintéticos, para favorecer la transpiración

Si surgen las infecciones

En el caso de que se produzcan las infecciones, hay que actuar rápido. En las infecciones por hongos, los primeros síntomas son la aparición de erupciones cutáneas en los dedos de los pies. Suelen picar mucho y se escaman. Si están muy avanzadas, pueden producirse ampollas y úlceras y hay que tratar los hongos porque pueden extenderse a otras zonas del cuerpo. Generalmente, se emplean fármacos llamados antifúngicos que pueden eliminarlos directamente o reducir el pH de la piel de la zona en cuestión para frenar su crecimiento.

En lo que se refiere al papiloma plantar, suele manifestarse con un pequeño bulto en el pie de carácter rugoso que forma una piel dura y engrosada. Pueden aparecer puntos negros y suele crecer hacia dentro, como hemos señalado anteriormente. Hay que evitar tocarlos, rascarse, o rasparlos con limas, porque es contraproducente y puede extenderse a otras zonas. Normalmente, para eliminarlos se utilizan medicamentos con ácido salicílico que van quitando las capas de las verrugas. O crioterapia, que consiste en la aplicación de nitrógeno líquido en la verruga mediante el uso de un aerosol o de un hisopo. Para casos más complicados o que no remiten, se suele aplicar una cirugía local.

En ambos casos, el mejor consejo es acudir siempre al especialista para que prescriba el tratamiento más adecuado.

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