El Reino Unido, Italia, Australia, Bélgica o España. Las manifestaciones en contra de las medidas de protección para la Covid-19 se están extendiendo por todo el mundo y son muchas las personas que creen en unos discursos que, incluso, niegan la existencia del SarsCov2, el coronavirus que ha transformado nuestras sociedades por completo.

"Nos preocupa porque, con la situación epidemiológica actual, estas manifestaciones pueden tener un impacto nada despreciable", señala el Dr. Gustavo Tolchinsky, secretario del Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB), en una entrevista en ElNacional.cat. De hecho, España se encuentra al frente de Europa con 240,6 casos de Covid-19 por cada 100.000 habitantes, según el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC).

En esta situación, las concentraciones como la que se celebró el 16 de agosto en Madrid no solo impactan a quien participa, sino que también pueden perjudicar a terceras personas que ni se manifiestan ni opinan lo mismo. "Eso es todavía más grave", señala el doctor.

Vídeo de la manifestación contra las mascarillas en Madrid, el 16 de agosto.

Mensajes negacionistas y terapias alternativas, un peligro para la salud

Desde el inicio de la pandemia, mensajes pseudocientíficos y teorías de la conspiración corren como la pólvora en la mayoría de redes sociales. "No estamos luchando solo contra una epidemia, también estamos luchando contra una infodemia", dijo ya en el mes de febrero el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, que defiende que en una situación como la actual la desinformación también puede tener graves consecuencias sobre la salud.

En los Estados Unidos, por ejemplo, más de 100 personas fueron hospitalizadas por haber ingerido lejía, después de seguir las recomendaciones del presidente Donald Trump de inyectarse desinfectando para eliminar el coronavirus. Inevitablemente, discursos como estos también se pueden encontrar fácilmente en nuestra casa. En marzo el Consejo del Audiovisual de Catalunya (CAC) consiguió que YouTube retirara 14 vídeos que, entre otras cosas, proponían la ingesta de desinfectantes y cuestionaban la necesidad de las medidas de protección. "Quien confía en una terapia alternativa y sin ningún efecto, pierde la posibilidad de tratarse. Pero hay terapias que ya de por si son perjudiciales, y pueden comportar graves riesgos para la salud", advierte al secretario del CoMB.

Dos médicos cuidan de un paciente con Covid-19 en el Hospital Josep Trueta de Girona. / ACN

Las supuestas terapias milagrosas y los mensajes que cuestionan el conocimiento científico no son nada nuevo, pero ahora con la pandemia de la Covid-19 han adquirido otra dimensión. "El contraste de la banalización y la ridiculización con la vivencia que hemos tenido los profesionales es demasiado fuerte", pone de manifiesto el Dr. Tolchinsky. "Más allá de la carga de trabajo, hemos vivido la agresividad de esta enfermedad: ver compañeros enfermar, acompañar a los pacientes a morir...", explica. Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, desde el inicio de la pandemia han muerto 29.418 personas diagnosticadas de Covid-19 en España. Más de 876.000 muertes en todo el mundo.

¿Qué hay detrás de estos discursos?

Pero todavía hay gente que niega esta realidad y que no para de generar contenidos para defender su discurso. ¿Qué intereses tienen? El secretario del Colegio de Médicos de Barcelona asegura que "las corrientes que hay detrás son diversas". "La gente que se manifestaba en el barrio de Salamanca no es la misma que sigue a Josep Pàmies", explica el doctor. Ideología y oposición al gobierno, los unos; y el interés de ganar dinero con la salud, los otros; son solo algunas de las caras que hay detrás.

Más concretamente, en las manifestaciones negacionistas y antimascarillas de Madrid hay dos colectivos denominados La Quinta Columna y ReVelión en la Granja. Sin embargo, en realidad no son entidades plenamente organizadas y detrás de los nombres hay básicamente dos individuos: en la primera, Ricardo Delgado, profesional del deporte; y en la segunda Fernando Vizcaíno, profesor de yoga.

Manifestación contra el uso obligatorio de la mascarilla en Madrid, el 16 de agosto. / EP

A través de las redes, difunden mensajes que niegan la pandemia y cuestionan las vacunas, y consiguen movilizar a sus seguidores. Sin ir más lejos, este sábado convocaron en Madrid una concentración, que acabó con la detención de Vizcaíno por negarse a llevar la mascarilla -según explican ellos mismos-, y tienen previsto volver a hacer una gran manifestación en la plaza Colón el 26 de septiembre.

Muchos de los documentos en que basan su discurso están firmados por Médicos por la Verdad, una plataforma a la que el Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) ha abierto un expediente por violar el código deontológico de la profesión. "Otros colegios de médicos ya han abierto expedientes a diferentes profesionales negacionistas por los mensajes difundidos a la población general en contra de las actuales medidas, que pueden poner en riesgo la salud de todos los ciudadanos", explican en un comunicado.

Por otra parte, como sucedió en las movilizaciones en el barrio de Salamanca, que recibieron el apoyo de Vox, movimientos negacionistas de otras partes del mundo han mostrado una vinculación con la extrema derecha. A finales de agosto, unos 200 miembros de la ultraderecha alemana se manifestaron en Berlín en una protesta contra las mascarillas e intentaron entrar en el Reichtag, la sede del Parlamento. En otra capital europea, en Roma, se celebró el sábado pasado una manifestación en contra de las restricciones por la Covid-19, convocada por grupos de extrema derecha como Forza Nuova.

"Escenas increíbles. Reichsbürger (Movimiento de ciudadanos del Reich) quiere asaltar el Reichstag".

¿Por qué los mensajes pseudocientíficos tienen tantos seguidores?

El miedo a enfermar y la incertidumbre de lo que vendrá han sido el pan de cada día durante estos meses de pandemia. Y precisamente estos sentimientos facilitan que "las personas caigan en los tentáculos de las terapias alternativas" y los discursos pseudocientíficos, defiende el Dr. Tolchinsky. "Hay una cierta tendencia a negar estas medidas por el impacto que suponen en nuestras vidas. Es más fácil seguir lo que prefieres", explica.

En discursos de los organizadores de las concentraciones de Madrid se vislumbra este rechazo a las medidas que han cambiado el transcurso de nuestras vidas. "Somos negacionistas porque negamos el recorte de libertades", defiende Delgado en uno de sus últimos vídeos. Aprovechando el descontento legítimo en contra la gestión política de la pandemia, los mensajes que van en contra del discurso oficial tienen más difusión. "Estas teorías negacionistas, ligadas a intereses económicos o antiestablishment, crean un discurso muy potente y aparentemente coherente", defiende el Dr. Tolchinsky.

Combatir los discursos negacionistas de la Covid-19

Evitar que estos mensajes se difundan y tengan difusion en las redes es a menudo una lucha infructuosa. Según han asegurado  los grupos antimascarillas a través de Telegram, este fin de semana los canales de Youtube de Ricardo Delgado y Fernando Vizcaíno han quedado suspendidos por incumplimiento de las normas y difusión de información perjudicial para la salud, pero rápidamente se han creado nuevos perfiles y siguen teniendo influencia también a través de otras redes.

"Es difícil llegar a los juzgados y que haya una sentencia condenatoria. Acaba siendo frustrante y provoca el desencanto de los colectivos profesionales que luchan contra eso", admite el Dr. Tolchinsky, y añade que trabajan con el CAC para que se eliminen este tipo de contenidos. El departament de Salut también tiene un convenio para combatir la desinformación sobre los aspectos relacionados con la salud, en especial sobre la Covid-19. "Igual que con la salud, cuando hablamos de desinformación es también mejor la prevención para evitar males mayores", sentenció la consellera Alba Vergés durante la firma del convenio.

 

Imagen principal: Manifestación contra el uso obligatorio de la mascarilla en Madrid, el 16 de agosto. / Efe