Si a veces nos preguntamos dónde termina el límite de lo que conocemos en el universo, ¿qué pasa con nuestra Vía Láctea? Los astrónomos se han dado a la tarea de tener esta respuesta con exactitud. Sin embargo, hasta que no se realizaron nuevas simulaciones como las de este nuevo estudio, no se sabía con exactitud que el borde o límite estaría muy cerca.
Gracias a un mapeo hecho de la edad estelar, encontraron un patrón en forma de U que muestra una disminución de la formación estelar a unos 35.000 y 40.000 años luz del centro. En cuanto a la distancia, existen estrellas que son en su mayoría migrantes y que se desplazan hacia el exterior de forma lenta. Esto podría determinar dónde termina la zona de formación estelar.
La definición de la Vía Láctea sobre dónde termina ha sido un desafío que hasta los días recientes se descubre
El Dr. Karl Fiteni, de la Universidad de Insubria, en colaboración con la Universidad de Malta, es el autor principal de este estudio, donde se ha pronunciado respecto a que la extensión del disco de la formación estelar de la Vía Láctea ha sido durante mucho tiempo una cuestión abierta en la arqueología galáctica. Se pudo obtener una respuesta clara e indica que el crecimiento del interior al exterior es lo que da forma a la galaxia. Las estrellas no se forman uniformemente en los discos de las galaxias; crecen desde el centro hacia afuera. Por lo que las que son más jóvenes se caracterizan por estar a mayor distancia del centro.
La Vía Láctea estaría siguiendo el mismo patrón hasta un punto preciso, ya que la edad estelar disminuye con la distancia al centro. Se comparó este patrón con simulaciones detalladas de otras galaxias, por lo que se llegó a confirmar que el punto donde las edades estelares son más jóvenes corresponde a una marcada disminución en la eficiencia de la formación estelar.

La incógnita está presente, ya que aún hay estrellas más allá de dicho límite. La respuesta es un proceso denominado migración radial. Aquí es donde las estrellas se desplazan hacia afuera para interactuar con las ondas espirales que están presentes en la galaxia. Pueden ganar impulso por los brazos espirales, logrando así una mayor distancia con el tiempo. La mayor parte de las estrellas no se forman localmente; es una migración lenta hacia el exterior en un proceso gradual y aleatorio.
El descubrimiento del límite se hizo tras analizar más de 100.000 estrellas gigantes donde se utilizaron datos espectroscópicos de los sondeos LAMOST y APOGEE, además de tomar las mediciones del satélite Gaia que tiene cartografías de las estrellas de la Vía Láctea. Visualizaron las estrellas del disco principal de la galaxia y pudieron aislar la huella de crecimiento de adentro hacia afuera. Se utilizaron simulaciones avanzadas por superordenadores para este hecho. La totalidad del estudio fue publicado en Astronomy & Astrophysics.