Tal día como hoy del año 1851, hace 175 años, en Londres, se inauguraba la primera Exposición Internacional de carácter universal. Hasta entonces, se habían organizado y celebrado siete exposiciones internacionales (Londres, 1756; París, 1798; París, 1802; Nueva York, 1829; París, 1844, y Birmingham, 1844 y 1849), pero no eran de alcance universal. La de 1851 sería la primera en la que estarían representados países y dominios de todo el planeta y sería llamada “Great Exhibition”. Treinta y siete años después, Barcelona organizaría su primera Exposición Universal (1888) y se convertiría en la segunda ciudad de la Península, después de Porto (1865), en celebrar este evento.
Esta primera Exposición Universal se situó sobre los extensos jardines de Hyde Park, que en aquel momento estaban prácticamente en las afueras de la ciudad (al noroeste de su casco urbano). La celebración de este evento sería el pretexto para incorporar a la ciudad como jardín urbano una gran masa de 140 hectáreas que había sido el área de caza de los reyes de las dinastías reales Tudor y Stuart (siglos XVI y XVII). A inicios del siglo XVIII, se había abierto al público y había sido convertido en el parque más grande de la ciudad, pero no sería hasta 1851, con motivo de la celebración de la Exposición, que adquiriría su traza actual.
El despliegue expositivo se concentraría en el interior de un edificio de nueva planta diseñado por el arquitecto Joseph Paxton y llamado Crystal Palace, de planta rectangular de 563,25 x 124,35 metros y de superficie total 1.420.000 metros cuadrados, construido con hierro y cristal, que resumía los estilos arquitectónicos de la revolución industrial. Su construcción tuvo un coste de dos millones de libras —el equivalente actual a 400 millones de euros— y fue la estructura metálica más grande del mundo. Ochenta años después de su inauguración (30 de noviembre de 1936), y cuando ya era un icono urbano de la sociedad local de Londres, fue destruido por un incendio.
La Exposición Universal de Londres supuso un impulso importantísimo para la economía de la ciudad. En aquel momento, Gran Bretaña ya era la primera potencia del mundo (lo era desde la caída del régimen bonapartista francés, en 1815). Y Londres, con 2.362.236 habitantes, ya era la ciudad más poblada del planeta. En el mismo momento, Barcelona —todavía recluida en el interior de sus murallas por imposición punitiva del régimen borbónico— censaba 230.000 habitantes. La Exposición Universal de Londres, como la de Barcelona de 1888, impulsaría el crecimiento urbanístico de la ciudad y la construcción de las primeras líneas de metro (1863).