A la hora de perder peso, el verano es una de las mejores épocas del año para encontrar la motivación y las razones para ponerse manos a la obra y quitarse los kilos de más. El mejor consejo es establecer un plan de alimentación saludable previamente establecido y hacer ejercicio siempre que el calor lo permita. Estas son las principales razones por las que deberías aprovechar estos meses para poner tu cuerpo en forma.

Porque lo dice la ciencia

Una investigación realizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts y en la Universidad de Georgia, demostró que la ingesta calórica disminuye alrededor de 200 calorías por día de media en el verano en comparación con el otoño y el invierno. Las razones son múltiples, entre ellas que el calor nos vuelve más inapetentes, pero una de las principales es que digerimos la comida más lentamente y la sensación de saciedad nos acompaña más tiempo.

El metabolismo se acelera

En verano, generalmente, hacemos más ejercicio y nos movemos más. Aumenta también la sudoración corporal, que no es otra cosa que uno de los sistemas que utiliza nuestro cuerpo para regular la temperatura interna. Todos estas circunstancias provocan un aumento del metabolismo, la capacidad del cuerpo de quemar energía. Si además llevamos una alimentación saludable, las posibilidades de perder peso serán aún mayores.

Bebemos más agua

Si alguna vez te has puesto a dieta, habrás escuchado que tienes que beber dos litros de agua al día. Lo cierto es que no existe evidencia científica que lo demuestre y en invierno es complicado para la mayoría de las personas seguir este consejo. Pero en verano, debido al aumento de la temperatura, es mucho más fácil y con ello conseguimos que los líquidos provoquen una sensación de saciedad en nuestro estómago que nos hace ingerir menos comida.

Puedes comer más sano

La llegada del verano lleva consigo la aparición en los supermercados de las frutas más sabrosas, como el albaricoque, la ciruela, la frambuesa, el higo, el melocotón, el melón, la sandía o los paraguayos. Lo mismo ocurre con verduras como el calabacín, la judía verde, la remolacha o el tomate, que están mucho más exquisitos. En la web del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación puedes consultar el calendario con las frutas y verduras de temporada para llevar una mejor alimentación veraniega. Para ver el calendario, puedes pinchar aquí.

El verano nos pone de buen humor

¿Has oído hablar de la meteorosensibilidad? Pues se trata de la influencia del tiempo sobre nuestro estado de ánimo. Y lo cierto es que en verano, siempre que dejemos a un lado las temidas olas de calor que pueden provocar trastornos en la salud, la mayor presencia de luz provoca un aumento de los niveles de serotonina en nuestro cuerpo. La serotonina es un neurotransmisor que tiene un papel fundamental en la regulación de nuestro estado de ánimo y tener bajos los niveles de la hormona provoca tristeza y alteraciones del ritmo biológico. El verano, al hacernos sentir más alegres, nos motiva más a la hora de cumplir nuestros retos.

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