La cuestión de confianza, que se sustanció la pasada semana al pleno del Parlament, ha arrebatado al debate de política general, que empieza esta mañana en el hemiciclo del parc de la Ciutadella, su tradicional protagonismo como pistoletazo de salida del curso político. Este año, esta cita se convierte en un debate-express, en el que el president, Carles Puigdemont, responderá a los grupos en bloque, una semana después de que las claves del próximo referéndum hayan quedado ya suscitadas.

Con todo, la negociación de las propuestas de resolución servirá de termómetro para evaluar las posibilidades de pacto que se abren en el último tramos del procés. Todo apunta, que se impulsará una imagen de consenso entre los grupos a favor del derecho a decidir -JxSí, CSQP y CUP-, que correrá en paralelo con las propuestas de los grupos independentistas sobre el referéndum vinculante. La CUP ha preparado una resolución en la que reclama al Govern que adelante al mes de julio el referéndum independentista y, antes de acabar el año, se cree la ponencia que tiene que elaborar la respectiva ley, además de sustanciar ante el pleno el tramo a la totalidad de la ley de transitoriedad jurídica.

Serán significativas, también, las resoluciones referidas a los presupuestos. La CUP, cuyo voto es imprescindible para sacar adelante las cuentas del Govern, ha anunciado que presentará una iniciativa reclamando un aumento de la presión fiscal en los tramos más altos del IRPF. El Govern, sin embargo, dejó claro ayer que no contempla esta posibilidad y que las nuevas cuentas incluirán pocas novedades en relación al anterior proyecto, que desestimaron los cupaires.

Respuesta en bloque

La intervención de Puigdemont abrirá el debate hoy a las nueve de la mañana. El president no tiene límite de tiempo. Acto seguido habrá un receso de una hora para que los grupos puedan acabar sus intervenciones una vez escuchadas las claves que expone el presidente.

Cuando se reprenda la sesión será Inés Arrimadas, la líder de Ciudadanos y de la oposición, quien se encargará de empezar el turno de réplica. La seguirán el resto de grupos, de mayor a menor, y cerrará JxSí. Tendrá media hora cada uno.

A diferencia de lo que es habitual en este tipo de debates, la previsión es que el president no responda uno a uno a los grupos sino que esperará a escucharlos todos antes de responder en bloque. Así se ha comunicado desde el Govern a la Mesa del Parlament, dado que el reglamento plantea las dos posibilidades y es el president quien decide.

Eso saca protagonismo a los grupos, que al quedar diluidos en las réplicas conjuntas, pierden la oportunidad de debatir con el president de manera directa. No obstante, permitirá agilizar el debate.

Una vez acabe JxSí, habrá una nueva réplica del president, que abrirá un nuevo turno de diez minutos para cada grupo, con el que acabará el pleno, dado que Puigdemont no tiene previsto responder.

Gestión de gobierno

Fuentes del ejecutivo aseguran que, dado que la cuestión de confianza otorgó un gran protagonismo a la concreción del tramo final del proceso, el debate de política general se centrará en la gestión de gobierno.

Mientras en el interior del hemiciclo, los responsables de los grupos parlamentarios debaten con el president, en los pasillos se irán pactando las resoluciones posteriores al debate que se tendrán que aprobar mañana.