El secretario general de Junts per Catalunya, Jordi Turull, ha cargado con dureza este sábado contra Esquerra Republicana por reclamar un consorcio de inversiones para mejorar las ejecuciones presupuestarias del Estado español en Catalunya. En su intervención en el consejo nacional del partido, celebrado en Vilanova i la Geltrú, Turull ha rechazado frontalmente la fórmula que los republicanos quieren a cambio de retirar la ley sobre la recaudación total del IRPF y reclama que el Estado haga un cheque directo a la Generalitat con lo que debe. Ante los dirigentes y militantes, Turull ha reivindicado que Junts ha representado “el independentismo positivo, transversal y que ha querido aportar soluciones” y ha subrayado la cohesión interna de la formación con la aprobación del informe político. “No nos hemos podido relajar porque hemos tenido mucho trabajo por delante. El momento es del todo trascendente para el país porque Catalunya no ha ido bien”, ha advertido.
Las críticas de Jordi Turull llegan horas después de que ERC haya rechazado, por ahora, la aprobación de los presupuestos de la Generalitat después de que su presidente, Oriol Junqueras, se reuniera este viernes con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Y es que el compromiso público expresado este viernes por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, no es suficiente para los republicanos, que consideran que no se dan todavía las condiciones para negociar las cuentas tras la falta de garantías por una falta de acuerdo sobre la recaudación del 100% del IRPF. De hecho, Turull ha asegurado que el liderazgo del presidente de la Generalitat "continúa de baja", tras su regreso al trabajo, esta semana. El informe de gestión de Turull se ha aprobado por el Consell Nacional del partido con un 99,12% de los votos.
Críticas al Gobierno y a Illa
Mientras tanto, Turull ha dibujado un panorama muy crítico con el actual ejecutivo catalán. “Un Gobierno sin alma nacional, sin proyecto y subordinado al PSOE nunca ha funcionado. Si a esto le hemos sumado la incompetencia, esto no funciona”, ha afirmado, asegurando que el Ejecutivo “tiene a todo el mundo enfadado”. Turull ha citado episodios que, a su parecer, han evidenciado la falta de liderazgo, como la gestión de Rodalies o la respuesta a los temporales de viento. “Hemos asistido a episodios de auténtica vergüenza. Han estado tan superados que han pedido que haya venido alguien de Madrid para ver cómo se han solucionado los problemas. No se ha podido ser más subordinado”, ha lamentado, haciendo referencia al secretario de Estado de movilidad, José Antonio Santano. En este contexto, ha insistido en el cese de la consellera de Territorio, Sílvia Paneque, porque “la incompetencia no ha podido tener premio”, y ha defendido rescindir el contrato con Renfe: “El causante de los problemas no puede ser quien los solucione”.
También le ha reprochado al presidente Salvador Illa que no haya hecho “nada que haya molestado al PSOE” y que haya antepuesto “la supervivencia del PSOE y de Sánchez” a los intereses de Catalunya. “Ha habido mucha retórica, pero ha habido pocas soluciones. Ha hecho autocrítica cero”, ha dicho, añadiendo que “ha sido imposible gobernar bien sin haberse plantado en Madrid”.
Rechazo al modelo de financiación y al consorcio
Uno de los ejes centrales del discurso ha sido el modelo de financiación y el acuerdo sobre el consorcio de inversiones. Turull ha denunciado que el nuevo modelo “ha renunciado a la singularidad propia”, ha aparcado el principio de ordinalidad, ha mantenido Catalunya dentro de la LOFCA y no ha acabado con el déficit fiscal. “Hablamos de renunciar o no a aquello que han generado los catalanes. Todo ha seguido quedando en manos del Estado”, ha criticado. En cuanto al consorcio para las ejecuciones presupuestarias, ha sido taxativo: “Ya ha habido bastante de empresas mixtas y más organismos. Ha hecho falta asumir las competencias. No ha hecho falta ningún consorcio, ha hecho falta que el Estado haya pagado”. Según Turull, la propuesta ha sido “una carga pesada” y ha formado parte de un “realismo que ha sido resignación”. “Nos han invitado a la resignación, cuando Catalunya nunca se ha resignado. Esta palabra no ha existido nunca en el vocabulario del catalanismo”, ha proclamado. “Construir ha costado mucho y destruir ha sido muy fácil. Han hecho falta soluciones reales”.
Agenda propia y mano extendida
A pesar del tono duro, Turull ha defendido que Junts quiere “recrearse en el problema” sino ofrecer alternativas. Ha puesto como ejemplo la ley contra la multirreincidencia, que —ha recordado— se ha aprobado gracias a la perseverancia de sus diputados y ha ofrecido herramientas a los ayuntamientos para combatir la impunidad. También ha citado como prioridades “haber echado a Renfe”, haber luchado por la oficialidad del catalán en la Unión Europea, haber reducido la presión fiscal y haber combatido las ocupaciones ilegales. “Hemos abordado cualquier reto, por difícil que haya sido. Hemos vivido entre los resignados y los resentidos, pero queremos un Govern solvente y no incompetente”, ha concluido. Turull ha cerrado el discurso con un mensaje de unidad interna y de disponibilidad al diálogo: “Si quieren acuerdos, saben dónde nos encontrarán”.
Para dar la bienvenida, Gerard Figueras, alcaldable de Junts Estimem Vilanova, ha defendido que Vilanova i la Geltrú afronta un reto mayúsculo ante su crecimiento constante, y que la clave no es si la ciudad debe crecer o no, sino cómo hacerlo: con ambición, valores y un modelo propio que evite convertirla en una ciudad dormitorio subordinada a la gran área metropolitana de Barcelona. Enmarca este debate en el que, a su juicio, vive Catalunya: decidir qué modelo económico, social e institucional quiere, rechazando una “Cataluña de dos velocidades” y criticando la gestión del Govern socialista ante las carencias en infraestructuras y servicios básicos. Figueras asegura que su proyecto no es solo de denuncia, sino de alternativa y de gobierno, con la voluntad de aspirar a todos los espacios institucionales, reforzar a las clases medias, facilitar el emprendimiento, aliviar la fiscalidad y proyectar el país con ambición. Se reivindica heredero de una tradición política de liderazgo y transformación, pero también representante de una nueva generación que quiere dejar atrás la lamentación, plantar cara tanto a la extrema derecha como a los “discursos woke”, defender a las familias, la natalidad, la lengua y la nación, y situar Cataluña y a las personas en el centro del proyecto político.
