Salvador Illa tiene la mala costumbre de no respetar algún topónimo catalán cuando hace declaraciones o entrevistas en castellano. El talón de Aquiles del president es Lleida, que acostumbra a convertir en Lérida, la forma que utilizan los castellanos, un lapsus impropio de un president de la Generalitat. Aunque Lérida sea lingüísticamente aceptable según la forma histórica en español, en catalán el topónimo correcto y oficial es Lleida, como lo es Girona en vez de Gerona, y es lo que se debería mantener aunque la conversación tenga el castellano como lengua de comunicación. Del tema ha hablado el conseller de Política Lingüística de la Generalitat, Francesc Xavier Vila, que ha sido entrevistado en El matí de Catalunya Ràdio con motivo de la semana por la lengua en 3Cat. Vila no ha tenido más remedio que admitir que esta es una costumbre que el president debe cambiar. “El tema de los topónimos es un buen ejemplo de cómo todos juntos debemos ir modificando nuestros comportamientos. No nos engañemos, tenemos una sociedad que es como es y que, por lo tanto, debe ir modificando. Y el propio president dice: 'Sí, me equivoqué en esto. Tengo que ir mejorando'”, ha reconocido el conseller, que ha añadido: “Ningún problema, porque recordemos que debemos acompañar desde los no hablantes lo que queremos que entre en el uso de la lengua. Y, evidentemente, las autoridades deben dar ejemplo”.  

El tercer tropiezo con la piedra de 'Lérida'

Este error, impropio de un president de la Generalitat, que debe dar ejemplo, como admite el propio conseller que debe velar por el catalán, no es una cuestión menor porque ha generado muchas críticas por parte de la oposición, que incluso ha llegado a calificarlo de “vergüenza”, después del último tropiezo del president el pasado 22 de abril. “El alcalde de Lérida lo que está haciendo es iniciar un proceso para modificar una ordenanza de espacio público de convivencia y dice que en la calle no puedes ir desnudo ni te puedes tapar la cara"; "Yo, en Lérida, cuando he ido, no me he encontrado a gente con burka", dijo el president de la Generalitat, que hasta dos veces utilizó el concepto Lérida, en castellano, en una entrevista en Onda Cero en la que incluso el periodista que lo entrevistaba, Carlos Alsina, utilizó el topónimo Lleida. Y no era la primera vez que Salvador Illa cometía este desliz. En mayo de 2024, durante la campaña electoral, ya dijo Lérida en un mitin en Santa Coloma de Gramenet, y tuvo que hacer acto de contrición y pedir perdón en una entrevista en El País. “Fue por un lapsus. Si todo lo que me tienen que decir es que en un acto dije Lérida en lugar de Lleida, yo les respondo qué han hecho ellos, durante sus mandatos, para evitar el retroceso del uso social del catalán. Soy humano, cometo errores y ojalá solo cometiera este”. Pero aquel mismo año volvió a referirse a la capital del Segrià como Lérida en un acto de campaña para las elecciones europeas en L'Hospitalet. En aquella ocasión también lo atribuyó al cansancio y rectificó posteriormente, alegando que “Lleida es Lleida”.  Pero hace una semana tropezó por tercera vez con la misma piedra. La revelación de esta mañana del conseller Vila da a entender que han hablado, que el president es consciente de que este es un tema que debe corregir, en un momento en el que el catalán —atacado por tierra, mar y aire— no se puede permitir este tipo de gestos que debiliten el discurso del Govern con su compromiso con la lengua.

El plurilingüismo del Govern

Vila también ha salido al paso diciendo que pertenece a un Govern con un president que hace tuits en castellano. “El president sigue la norma que se aplica en cualquier lengua mediana”, ha respondido. El conseller lo ha justificado explicando que “cuando nos dirigimos a la sociedad catalana de forma prioritaria, cuando es nuestro destinatario prioritario, la lengua tiene que ser el catalán. Porque es nuestra lengua de cohesión, nuestra lengua histórica y, además, necesita un apoyo específico. Cuando nos dirigimos a otras sociedades, entonces, además de poner el catalán, nos podremos dirigir a otras lenguas”. En este sentido, Vila ha hecho la reflexión de que “los catalanes valoramos el conocimiento de lenguas, realmente lo valoramos, y nadie quiere un futuro en el que los catalanes sean estrictamente monolingües”. Así, el conseller considera que “nuestro reto es gestionar el plurilingüismo de forma autocentrada. La manera sencilla es: para la sociedad catalanohablante, el catalán; para comunicarnos con el mundo, son plurilingües”.  

En defensa de la lengua en la Franja

El conseller Vila también ha salido al paso de uno de los puntos del pacto de investidura en Aragón entre el PP y Vox para “liberarlo del catalán”, sobre todo en la Franja, que es donde se pone en cuestión la lengua. Preguntado sobre lo que puede hacer la Generalitat para poder salvaguardar el catalán en la Franja, Vila ha explicado que “lo que podemos hacer es apoyar a la sociedad civil en aquellas iniciativas que permitan reforzar la lengua” y ha reconocido que, aunque históricamente la Generalitat ha tenido relaciones con las autoridades aragonesas por los cursos que se dan de catalán fuera de los horarios lectivos, ahora las relaciones “son más complicadas por su posicionamiento” político. Vila ha admitido que “es necesario que seamos capaces de utilizar todos los mecanismos en torno a la protección de los derechos lingüísticos individuales” y se ha referido a la Carta europea de los derechos de las lenguas regionales y minoritarias. “Yo estoy convencido de que cuando se elabore el próximo informe, el Consejo de Europa dirá que en Aragón no se están respetando los derechos lingüísticos”. También ha apelado a Madrid, “a ver de qué manera el gobierno del Estado puede velar por la defensa de los derechos lingüísticos de las personas catalanohablantes, que hablan la lengua propia de la Franja de toda la historia”.