"El alcalde de Lérida lo que está haciendo es iniciar un proceso para modificar una ordenanza de espacio público de convivencia y dice que en la calle no puedes ir desnudo ni te puedes tapar la cara"; "Yo, en Lérida, cuando he ido, no me he encontrado a gente con burka". Hasta dos veces el president de la Generalitat, Salvador Illa, ha utilizado el concepto "Lérida", en castellano, en la entrevista de este miércoles en Onda Cero, tal como hizo en campaña electoral de mayo de 2024.

Esto ha provocado el enfado, nuevamente, de diputados como Marta Vilalta, que lo considera una “vergüenza”. "Más allá del tema de fondo, que el president Illa diga LÉRIDA es una vergüenza. ¡Fijaos que el periodista, Carlos Alsina, dice Lleida, como debe ser!", ha dicho la diputada republicana, que ha asegurado que el president "no puede utilizar los topónimos en castellano". "Defender la lengua y el país también pasa por aquí", ha asegurado. Por otro lado, la diputada de Junts Carme Renedo también ha arremetido contra Salvador Illa y ha pedido explicaciones al conseller Vila: "¿Qué hacemos con este president? ¿Qué harán con el Pacto por la Lengua? Este gobierno tan y tan comprometido con la lengua no acaba de saber muy bien para qué país trabaja, para qué lengua", ha espetado la diputada de Junts.

 

En la entrevista, Salvador Illa ha expresado que, a pesar de que "personalmente no le ha gustado el burka", ha considerado que iniciativas como la ordenanza de convivencia en Lleida no han tenido un componente racista. Ha defendido que estas medidas buscan regular el uso del espacio público —como evitar ir con la cara tapada o desnudo— y que han incluido garantías para proteger los derechos fundamentales, también en el ámbito religioso. Según él, no se trata de ir contra ningún símbolo religioso concreto ni de una actitud discriminatoria.

Al mismo tiempo, ha remarcado que respeta la libertad religiosa y el marco constitucional, pero mantiene su opinión personal contraria a ver personas con la cara cubierta en la calle. Sin embargo, ha evitado entrar en debates que ha considerado alimentadores de discursos de odio, especialmente porque ha asegurado que "esta situación no es habitual en Catalunya". En lugar de eso, ha apostado por centrarse en problemas concretos y evitar marcos ideológicos que puedan haber fomentado la polarización.