El exministro de Defensa Pedro Morenés siempre ha mantenido intereses en la industria militar. De hecho, antes de ser nombrado ministro -cargo que ejerció entre 2011 y 2016 bajo la presidencia de Mariano Rajoy-, Morenés ocupó el cargo de director general de la multinacional MBDA, dedicada a la fabricación de misiles.

Pues bien, tal como hoy avanza eldiario.es, el gobierno español de Rajoy decidió frenar durante dos años la construcción de varias fragatas en los astilleros de Navantia con un único objetivo, adaptar los nuevos barcos en los misiles de la empresa de Morenés.

Siempre según el citado medio, la presión de Morenés consiguió paralizar la construcción de los barcos hasta que consiguió imponer la instalación de los misiles de MBDA, cosa que perjudicó la carga de trabajo de los astilleros lo cual, además, se habría hecho en contra de los criterios técnicos de la Armada. Por lo tanto, Navantia, que es una empresa pública, vio cómo se paralizaban contratos por los intereses personales del mismo ministro de Defensa, y al fin y al cabo, con el visto bueno del presidente del gobierno en aquel momento.

También durante el mandato de Cospedal

De hecho, durante el mandato de Morenés y su sucesora, Maria Dolores de Cospedal -que ayer mismo renunció a su escaño en el Congreso asediada por las acusaciones de utilizar al excomisario Villarejo para espiar políticos de otros partidos pero también del PP-, el ministerio priorizó la implantación en las fragatas de la serie F-110 de los misiles Sea Ceptor fabricados por MBDA, a pesar del criterio contrario de la Armada, hasta el punto que llegó a haber enfrentamientos de la cúpula de la marina española con la Dirección General de Armamento, controlada desde el ministerio.

La situación no se habría desbloqueado hasta el cambio de gobierno de este verano y la llegada al ministerio de Margarita Robles, cuando se descartó comprar los misiles de Morenés y se impulsó la construcción de las fragatas sin incorporar este armamento y volviendo al proyecto original de instalar los misiles del consorcio NATO, los Sea Sparrow Block 2. Conviene recordar que en el mencionado consorcio participa el Estado español y que el mismo Morenés aprobó en el 2013 un desembolso de 16,4 millones de euros para el desarrollo de este misil mientras que, en paralelo, presionaba para que se adquirieran los productos desarrollados por la empresa de la cual había sido alto ejecutivo.

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