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El Ferrari F12 Berlinetta de Víctor de Aldama tiene tres precios y una historia difícil de explicar a primera vista. El empresario lo compró en 2020 por 130.000 euros. El año pasado, Justicia propuso sacarlo a subasta por solo 24.890 euros. Y ahora, antes de ponerlo definitivamente a la venta, una nueva tasación eleva su valor hasta los 241.613 euros, según informa Eldiario.es. No es que el Ferrari se haya revalorizado en más de 216.000 euros en solo un año. Lo que ha cambiado radicalmente es la manera en que el Estado ha calculado su valor. La Oficina de Recuperación y Gestión de Activos (ORGA), dependiente del Ministerio de Justicia, ha comunicado al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz que el coche ha sido tasado ahora en 241.613 euros. Si el magistrado no da instrucciones en sentido contrario durante los próximos diez días, el vehículo saldrá a subasta electrónica en el Portal de Subastas del Estado junto con tres Land Rover también embargados en el caso Hidrocarburos. El Ferrari podría, además, acabar vendiéndose por una cantidad sensiblemente inferior a esos 241.000 euros: la ORGA ha establecido que el precio mínimo de adjudicación no podrá ser inferior al 50% del valor de subasta, por lo que potencialmente podría cambiar de manos por unos 120.000 euros.

De los 24.890 euros a los 241.613

Para entender la enorme diferencia, hay que volver a mayo de 2025. Entonces, Justicia puso en marcha el procedimiento para vender anticipadamente nueve vehículos embargados en la causa de los hidrocarburos. Entre ellos estaba el Ferrari F12 de Aldama. El precio que aparecía para el vehículo era sorprendente: 24.890 euros. La cifra no procedía, sin embargo, de un perito que hubiera examinado específicamente el Ferrari ni de un estudio de su valor real en el mercado. Para determinarla, la Secretaría General para la Innovación y Calidad del Servicio Público de Justicia había recurrido al catálogo de precios de la Consejería de Hacienda de Castilla-La Mancha, ya que los automóviles estaban depositados en Cuenca. La valoración se hacía fundamentalmente a partir del modelo y la fecha de matriculación, aplicándole la depreciación correspondiente, pero sin tener en cuenta el estado concreto de conservación de los vehículos, ni tampoco el valor de mercado de un Ferrari de estas características. Era, por tanto, una valoración administrativa de referencia, no una auténtica tasación de mercado. Y en un automóvil como el Ferrari F12 la diferencia es enorme. Se trata de un deportivo que, a pesar de haber sido matriculado en 2013, conserva una cotización excepcionalmente elevada en el mercado de segunda mano. Ya en 2025, varias estimaciones situaban unidades parecidas alrededor de los 200.000. Ahora Justicia ha cambiado de sistema y ha encargado una tasación específica a Tinsa, que ha fijado el valor del vehículo en los actuales 241.613 euros. El Ferrari, por tanto, no se ha multiplicado por diez en valor. Ha cambiado el termómetro con el que se medía.

Pero, ¿por qué no se vendió el año pasado por 25.000 euros?

Esta es la otra gran pregunta. En junio de 2025, el juez Santiago Pedraz autorizó la realización anticipada de los vehículos embargados. Aldama, sin embargo, se opuso y recurrió la decisión. Su defensa argumentaba que vender los automóviles antes de una sentencia firme podía vulnerar su presunción de inocencia y provocarle un perjuicio patrimonial. Aldama reclamaba que los coches continuaran depositados y en buen estado hasta que se resolviera definitivamente el procedimiento.

El litigio retrasó la operación. No fue hasta el 17 de septiembre de 2025 que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional rechazó el recurso de Aldama y confirmó que los vehículos podían ser vendidos antes de que hubiera sentencia. Los magistrados consideraron que mantenerlos inmovilizados generaba importantes costes de custodia y que, en general, los automóviles se deprecian con el paso del tiempo. A pesar de aquella autorización, el Ferrari no llegó efectivamente al portal de subastas con el precio de 24.890 euros.

Durante los meses siguientes, la ORGA continuó tramitando la realización de los bienes y, antes de culminar la venta, ha optado por encargar una nueva tasación profesional. Es este peritaje el que ha situado ahora el valor del Ferrari en 241.613 euros. La contradicción no deja de sorprender: la justicia llegó a autorizar la venta de un vehículo utilizando una valoración administrativa de menos de 25.000 euros y, antes de venderlo efectivamente, ha acabado determinando que el mismo coche vale casi diez veces más. Las preguntas que todavía no tienen respuesta son por qué el Estado estuvo dispuesto a utilizar un baremo que situaba en menos de 25.000 euros un activo que el mismo Estado acaba tasando en casi un cuarto de millón, y por orden de quién Justicia ha encargado una nueva tasación profesional que ahora ha determinado que el Ferrari ha sido valorado en casi diez veces más.

Aldama lo compró por 130.000 euros después de cobrar las comisiones

Hay todavía un tercer precio en esta historia. Aldama compró el Ferrari F12 el 11 de junio de 2020 por 130.000 euros, según la documentación analizada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. La adquisición se produjo durante los meses posteriores al cobro de las comisiones investigadas en el caso Koldo. Durante aquel período, el empresario gastó cerca de medio millón de euros en automóviles de lujo. Además del Ferrari, adquirió un Porsche 911 Turbo S Cabriolet por una cantidad próxima a los 290.000 euros y nueve vehículos más. El Ferrari acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos del tren de vida que los investigadores reconstruyeron a partir de los movimientos económicos del empresario.

El vehículo es un F12 Berlinetta matriculado en marzo de 2013, equipado con un motor V12 atmosférico de 6,3 litros que desarrolla 740 caballos. Fue fabricado en el año 2017 y tenía un valor de mercado de 300.000 euros. Este vehículo puede alcanzar una velocidad máxima de 340 kilómetros por hora y se caracteriza por una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos. 

El Ferrari de Aldama ha pasado así por tres precios muy diferentes: 130.000 euros cuando él lo compró, 24.890 cuando Justicia quiso subastarlo en 2025 y 241.613 euros en la nueva tasación. Tres números para el mismo coche y una diferencia de más de 216.000 euros que convierte su paso por los juzgados en una historia casi tan singular como la de su propietario.