La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, ha advertido este domingo al primer ministro Boris Johnson que no puede mantener a Escocia en el Reino Unido contra la voluntad del país. La líder del Partido Nacional Escocés ha situado con estas declaraciones a Escocia en la vía catalana más contundente con el Estado, después de que Escocia consiguiera pactar el primer referéndum sobre la independencia con el primer ministro David Cameron.

Johnson y su gobierno han reiterado en múltiples ocasiones durante la campaña electoral que no darán alas a otro referéndum sobre la independencia escocesa, pero Sturgeon ha salido reforzada de los comicios del pasado 12 de diciembre después de que el SNP ganara 48 del total de 59 escaños escoceses en el Parlamento británico.

"Si dice que no y así acaba la cuestión del referéndum, está totalmente equivocado", ha dicho Sturgeon en referencia a Johnson, en el programa Andrew Marr Show de la BBC. "No se puede mantener a Escocia en la Unión en contra de su voluntad", ha añadido contundente. Además, ha advertido de que la negativa continuada de Johnson a concederle los poderes para celebrar un segundo referéndum sólo puede aumentar el apoyo a la independencia escocesa.

Sturgeon también ha puesto deberes a Johnson y le ha pedido que si realmente cree en la esencia de la Unión, tiene que demostrar tener "la confianza suficiente para permitir que la gente decida".

Durante la entrevista, Sturgeon ha considerado que sería una "subversión de la democracia" que la líder del partido que ha tenido una victoria abrumadora en Escocia (ella misma) no pudiera ejercer el mandato por el cual ha sido votada por los electores porque así lo quiere el líder de un partido que en Escocia ha sido el claro derrotado. "Es una perversión y aberración de la democracia que no puede pasar", ha dicho contundente Sturgeon.

La primera ministra escocesa ha argumentado esta tesis con los hechos de que los "votantes escoceses han rechazado a los tories, han dicho que no al Brexit y han dejado claro que quieren que el futuro de Escocia dependa de ellos mismos". También ha añadido que es cierto que no todos los votantes de Escocia "están preparados para la independencia", pero que no es una cuestión que dependa de ella misma ni de Boris Johnson, "sino de los ciudadanos de Escocia".

El resultado de las elecciones británicas del pasado jueves ―mayoría absoluta tory, victoria abrumadora del SNP en Escocia y mayoría por primera vez de los partidos republicanos en Irlanda del Norte― es un choque frontal entre los diferentes nacionalismos. El escocés aspira ―como pasa en Catalunya― a la independencia y el irlandés exige un referéndum para la reunificación de la isla.

Sturgeon tiene el monopolio del soberanismo en territorio escocés y no tiene que pactar ni consultar con ningún otro partido de la misma sensibilidad la estrategia para conseguir el segundo referéndum pactado. En cambio, los tories ―que centraron la campaña en Escocia en oponerse a un segundo referéndum de independencia― perdieron más de la mitad de sus diputados escoceses, pasando de 13 a seis.

Sturgeon, de hecho, ya ha adelantado que esta misma semana presentará oficialmente el documento solicitando la nueva consulta. El diario escocés The National este domingo especula con la posibilidad de que Sturgeon pida una transferencia de competencias a Londres para la consulta permanente y no temporal.

Satisfacción de Torra

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha mostrado su satisfacción por el acercamiento de Escocia de la estrategia catalana hasta el punto que ha parafraseado el discurso de Sturgeon.

"No puedes mantener Catalunya dentro de España contra su voluntad", ha escrito el presidente a su cuenta oficial de Twitter. 

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