Después de pasar los últimos meses escuchando que "el gobierno de izquierdas a la valenciana" era el referente de Podemos, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha hecho este jueves una carambola política para cerrar filas al partido. Sánchez ha visitado al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, una semana después de tumbarle las listas para el Senado con Podemos, con el objetivo de presentarle un texto donde prometía, una mejora de la financiación, a la vez que la inversión del Corredor Mediterráneo.

"Es la primera vez en la historia de la democracia que alguien se plantea un compromiso con la Comunidad Valenciana. Queremos un gobierno aliado en el Estado para conseguir cambiar las cosas" ha dicho Puig, con un agradecimiento lleno hacia su secretario general, quien no había visitado la institución desde hacía dos años. Las propuestas del documento llamado"Sí en la Comunidad Valenciana" pasan por demandas históricas en la región, como unas media inversiones adecuadas por cápita, el impulso a la innovación, la reforma del Estatuto, recuperar las universidades públicas, o parar los recursos del Estado ante el Tribunal Constitucional contra la Generalitat. 

Pero más allá de las promesas, los periodistas no daban crédito a la escena. Puig había pasado toda la semana anterior lamentando que Sánchez le aplicara el rodillo federal tumbándole la propuesta, incluso después de haber mantenido ambos una conversación de tono muy elevado, como se supo gracias a los medios. "No estoy contento" dijo en una televisión el líder levantino.

El valenciano había defendido en la reunión con el presidente Carles Puigdemont el derecho a que el pueblo de Catalunya "tome sus decisiones". Esta postura rompe de nuevo con la de la ejecutiva estatal, que es contraria al derecho a decidir, como también se opone a los pactos electorales con los podemitas. "Parece que no hay lugar en la estrategia nacional para pactos con Podemos" criticó el secretario de organización de Puig, Alfred Boix, en la reunión del PSOE la semana anterior con su homólogo, César Luena.

Tanta era la incredulidad que respiraba la comparecencia entre ambos políticos, que en un momento dado un periodista ha preguntado sobre el episodio de las listas y Sánchez ha desviado la atención. "Hace falta que se reconozca tu figura" ha dicho el madrileño sobre Puig. "Eres un extraordinario presidente de la Generalitat que defiendes tus vecinos. Cuentas con mi apoyo y con el del secretario general del PSOE" ha cerrado Sánchez, entre aplausos. 

Es decir, que el de Ferraz le ha venido a decir que el gesto era adecuado en su interés de desbancar al Partido Popular en la cámara alta, a pesar de que no le permitía hacerlo. En este punto es cuando Puig, que ha cedido a la voluntad de Sánchez de escenificar la paz, no se ha privado de cantar su desdén total al PP. "Tenemos problemas graves en la Generalitat, debido al gobierno hostil de Mariano Rajoy" ha lamentado, añadiendo que el PP valenciano destaca por la "mala gestión, la corrupción y el despilfarro", que "sufrían" todos los ciudadanos. 

Así las cosas, Sánchez se ha marchado de Valencia habiendo cerrado filas entre los suyos, y haciendo un alegórico guiño a Podemos. Y es que mientras no se imponga la línea federal en la organización del PSOE, los barones tendrán que ceder ante la doctrina de Ferraz.