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Gabriel Rufián ha cerrado la puerta a convertirse en candidato a la presidencia del Gobierno español, a pesar de haber sido una de las voces que más ha defendido la necesidad de articular una gran candidatura unitaria de la izquierda en las próximas elecciones generales. El portavoz de ERC en el Congreso considera que este proyecto debe estar liderado por "otra persona" y ha dejado claro que su futuro político pasa por Catalunya. "Debe ser otra persona. Yo creo que me tengo que presentar en Catalunya con ERC liderando un frente del tipo que yo planteo", ha afirmado este sábado en una entrevista en el programa LaSexta Xplica. Rufián ha añadido que su objetivo es que ERC "tome las riendas" de este espacio político en Catalunya. Según el dirigente republicano, si esta fórmula consigue consolidarse en Catalunya, podría servir de ejemplo para que se reproduzca en otros territorios. "Me consta que se está hablando de ello", ha asegurado, antes de defender que la izquierda necesita "aglutinar voces" ante la fragmentación actual.

Un frente amplio con ERC a la cabeza

Rufián lanzó la idea públicamente por primera vez en julio de 2025, cuando empezó a plantear la posibilidad de una candidatura conjunta de las fuerzas a la izquierda del PSOE. El político catalán defendía la necesidad de que todas las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE concurrieran juntas a unas futuras elecciones generales para evitar la dispersión del voto progresista. Posteriormente, lo dejó por escrito en una publicación en X el miércoles 23 de julio de 2025. En aquel primer planteamiento, no habló solo de "las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE" de manera genérica, sino de una alianza amplia que también incluyera fuerzas soberanistas e independentistas.

En febrero de 2026 hizo una pequeña gira de actos y encuentros para promover la iniciativa y buscar apoyos entre dirigentes y referentes de la izquierda y el pasado mayo reiteró esta propuesta de articular un frente amplio, hasta el punto de ofrecerse a encabezar la candidatura si esto servía para "maximizar los resultados electorales". Más adelante, en un acto celebrado en València con Mónica Oltra el 19 de junio, planteó que el liderazgo de esta eventual coalición se decidiera mediante unas primarias abiertas, para que fueran los electores, y no las direcciones de los partidos, quienes eligieran al candidato. Ahora, sin embargo, deja claro que no aspira a liderar este proyecto desde Madrid, sino a impulsar una iniciativa similar desde Catalunya bajo el paraguas de ERC.

El diputado también ha asegurado que, cuando llegue el momento de abandonar la primera línea política, lo hará "con la conciencia muy tranquila". "Los partidos no son iglesias y nosotros no somos sacerdotes. No estoy aquí para leer un dogma, sino para intentar ser útil", ha afirmado, reivindicando una manera de entender la política basada más en la utilidad que en los posicionamientos inamovibles.

"He cambiado de opinión"

Durante la entrevista, Rufián también ha reivindicado el derecho de los políticos a evolucionar y ha admitido que hoy no piensa igual que hace una década. "Me sorprende que sorprenda que los políticos evolucionen y se adapten a la realidad. La hemeroteca está para mejorar y reflexionar", ha afirmado, antes de admitir que en muchas cuestiones piensa "diferente".

A pesar de esta evolución, ha insistido en que mantiene intactos sus principios. Se ha definido como republicano, progresista, feminista y ecologista, ha reiterado que votaría a favor de un referéndum de autodeterminación y ha sostenido que el independentismo es, para él, "un estado transitorio". "Yo quiero que Catalunya sea una república independiente si su gente lo quiere y quiero que esto sea posible, que se pueda votar", ha afirmado.

Críticas a Zapatero

Rufián también se ha pronunciado sobre la investigación que afecta al expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero por el caso Plus Ultra. El dirigente republicano ha admitido que él no puede ser "objetivo" con Zapatero, porque "a mí me ha ayudado muchísimo y es mi amigo", pero admitió que las explicaciones del exlíder socialista "no le convencieron", algo que, según ha admitido, "le duele", porque "por primera vez me encuentro con alguien que conozco personalmente implicado en según qué cosas". El republicano sostiene que "seguramente Aznar debe tener diez millones de euros en joyas en su caja fuerte, regaladas por vete a saber quién. Pero "Zapatero es otra cosa. Debería ser otra cosa. La izquierda somos otra cosa", ha afirmado, marcando distancias con el expresidente y defendiendo que la izquierda debe mantener un nivel de exigencia más alto ante cualquier sospecha de corrupción.