Rufián propone primarias para unir las izquierdas y desafía a los partidos a ponerse de acuerdo

Gabriel Rufián continúa recorriendo el Estado con una idea que hace solo unos meses parecía improbable: construir una candidatura amplia de las izquierdas para las próximas elecciones generales. El portavoz de ERC en el Congreso dio este viernes un nuevo paso en esta dirección desde València, donde planteó una fórmula para resolver uno de los grandes obstáculos de cualquier confluencia progresista: quién debería encabezarla. Su propuesta es tan simple como ambiciosa. Si los partidos no son capaces de pactar candidaturas conjuntas "provincia a provincia", Rufián apuesta por celebrar unas primarias abiertas que permitan "aglutinarnos en torno a lo mejor". En un acto en València con la exvicepresidenta Mònica Oltra, en el marco de una gira de encuentros que impulsa para reflexionar sobre el futuro del espacio político situado a la izquierda del PSOE, Rufián lo dijo alto y claro: "Votemos, aglutinémonos en torno a lo mejor", afirmó junto a la líder de Compromís. El dirigente republicano reclamó valentía a los partidos progresistas y aseguró que, por "responsabilidad", se debe trabajar en una candidatura conjunta que pueda competir con la derecha y la extrema derecha, "aunque nos cueste el cargo" y "aunque sea imposible para las direcciones de los partidos".

El acto, celebrado en el Parc de Capçalera de València, tuvo también un marcado componente simbólico. Entre el público había dirigentes de buena parte del espacio político situado a la izquierda del PSOE, como el síndic de Compromís en les Corts, Joan Baldoví; el diputado en el Congreso Alberto Ibáñez; el exalcalde de València Joan Ribó o la coordinadora de Podem, María Teresa Pérez. La llegada de Oltra al escenario fue recibida con gritos de "¡La izquierda unida jamás será vencida!" y "¡alcaldesa, alcaldesa!", en una muestra del protagonismo que la exvicepresidenta valenciana ha recuperado después de su regreso a la primera línea política.

Una llamada a superar las siglas

Rufián insiste en que su propuesta no pasa por disolver partidos ni renunciar a las identidades políticas propias. Al contrario. El dirigente republicano defiende que las diferentes formaciones mantengan sus siglas, pero que sean capaces de coordinarse ante el avance de la derecha y la extrema derecha. "Aquí no se trata de que nadie deje de ser lo que es", afirmó. Según el portavoz de ERC, el reto es actuar con "inteligencia" y construir programas comunes allí donde sea posible.

La iniciativa llega en un momento de fragmentación del espacio progresista. Después de las dificultades de Sumar, las tensiones entre Podemos y el resto de fuerzas de la izquierda alternativa y la pérdida de apoyo electoral de muchas candidaturas, Rufián considera que las divisiones pueden acabar facilitando gobiernos conservadores. "Tenemos la razón, siempre la hemos tenido, somos los buenos. ¿Pero de qué sirve tener la razón si perdemos?", preguntó ante los asistentes. "Si ahora no aprovechamos la oportunidad histórica de dejar atrás las diferencias del pasado y del presente, si no somos capaces de unirnos para echar fuera a una mafia, ladrones y también a los que han permitido por inacción que muera gente por la cara, 'apaga y vámonos'", ha dicho Rufián, que ha pedido a Oltra, que optará a la alcaldía de València, que "le ayude" a conseguirlo. 

Una propuesta que incomoda a ERC

La iniciativa de Rufián no solo genera interrogantes entre otras formaciones. También provoca incomodidad dentro de su propio partido. El diputado republicano ha llegado a ofrecerse públicamente para liderar este eventual espacio político y ha defendido que las izquierdas soberanistas y arraigadas al territorio deberían tener un papel central en su construcción. Una posición que no coincide plenamente con la línea oficial de ERC ni con la visión expresada en varias ocasiones por Oriol Junqueras. Por eso, la gira que está desarrollando por diferentes ciudades tiene también una lectura interna: Rufián intenta situar en el centro del debate una idea de cooperación entre fuerzas progresistas que va más allá de los límites tradicionales de los partidos.

Las primarias como solución

La propuesta de celebrar primarias es una respuesta a la pregunta recurrente dentro de la izquierda sobre quién debe liderar una eventual candidatura unitaria. Rufián plantea que sean los electores quienes lo decidan. Una fórmula que permitiría evitar negociaciones interminables entre direcciones y, al mismo tiempo, legitimar el liderazgo escogido. El camino, sin embargo, no parece fácil. Las diferencias estratégicas entre las diferentes formaciones siguen siendo importantes y muchos partidos son reticentes a ceder protagonismo en favor de un proyecto compartido.

A pesar de ello, el dirigente republicano insiste en que el actual contexto político obliga a explorar nuevas fórmulas. Según su diagnóstico, las próximas elecciones se jugarán en un terreno mucho más amplio que la simple competición entre siglas. "El eje será decencia o indecencia, fascismo o antifascismo", sostiene. Y para afrontar esta batalla, defiende que la unidad ya no es solo una opción, sino una necesidad.

Reclama más capacidad de influencia sobre el PSOE

Rufián y Oltra han mantenido una conversación durante la cual la dirigente de Compromís aseguró que la unidad de las izquierdas en la ciudad de València "ya está casi hecha" e insinuó que también podría extenderse al conjunto del País Valencià. "Es que nos jugamos mucho", afirmó con una sonrisa, dirigiéndose al público.

Por su parte, Rufián defendió que formaciones como Compromís, ERC o el BNG deberían tener más capacidad de influencia sobre el PSOE. Según el dirigente republicano, las izquierdas con arraigo territorial deben ser capaces de presionar a los socialistas para que impulsen políticas más ambiciosas.

El momento más emotivo llegó al final del acto, cuando Oltra recordó la movilización ciudadana después de la DANA que asoló el País Valencià en octubre de 2024. Visiblemente emocionada, evocó la "riada de voluntarios" que se organizó para ayudar a los afectados y la convirtió en una metáfora política. "Este es el río de gente que tiene que ganar. Ganaremos València, ganaremos el país y ganaremos en España", proclamó, provocando una larga ovación de un público ya de pie.