El líder de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, ha cargado con dureza este miércoles contra todos los actores políticos implicados en la crisis de Ceuta: el propio Gobierno español, el marroquí y la oposición española. En su turno durante la comparecencia de Pedro Sánchez en la cámara baja con motivo de esta crisis, el republicano ha reivindicado que la autoría de la invasión es "lo que menos importa a la gente". Pero que, en cualquier caso, encuentra evidente que Marruecos está detrás, por lo que condena al país norteafricano "por enviar 80.000 personas para cargarse al Gobierno con la colaboración de Washington, Tel-Aviv y la derecha y ultraderecha española". Así, ha disparado contra el ejecutivo de Pedro Sánchez por ser unos "pusilánimes" y contra PP y Vox por ser unos "traidores" ante la crisis en Ceuta.
Rufián ha sido contundente al señalar a Marruecos como responsable de la crisis. "No critico a Marruecos por no controlar 80.000 personas en la frontera", ha afirmado, "les acuso de enviar 80.000 personas para cargarse al Gobierno español". Ha calificado a Mohamed VI de "asesino" y ha apuntado que el monarca "ni viste ni come ni respira sin Trump", en alusión al interés geoestratégico de Estados Unidos por controlar Marruecos. Según el diputado republicano, el control del estrecho de Gibraltar, junto con los de Ormuz y Suez, da a Marruecos una posición clave para condicionar el comercio mundial, y por eso necesita socios como Washington y Tel-Aviv.
Ante la evidencia —ya contrastada en informes policiales— de que Marruecos se encuentra detrás de la invasión, ha cargado contra el Gobierno. "Ustedes son unos pusilánimes", ha espetado. Y entonces ha disparado contra el PP y Vox por aseverar que los jueces españoles ya tenían conocimiento de la implicación marroquí. Si es así, ellos también lo sabían, ha espetado. Por lo que son unos "traidores". Dirigiéndose otra vez a Sánchez, Rufián ha insistido en que "los gobiernos no se pierden por errar, sino por mentir".
El líder de ERC ha defendido que la inmigración es un fenómeno que no se detendrá mientras no se solucionen las guerras en el sur y el cambio climático, y que, como esto no pasará a corto plazo, hay que gestionarla con "orden, inclusión, integración y derechos y obligaciones". Se ha reivindicado como descendiente de inmigrantes españoles que tuvieron la suerte de encontrar inclusión en los mismos barrios donde ahora llegan los nuevos inmigrantes, y ha reivindicado que "quien la hace, la paga, te llames Antonio, Dimitri o Hasán". Ha reclamado que quien entró irregularmente sea "atendido con celeridad y devuelto con dignidad".
