Este miércoles las portadas permiten no derivar grandes planteamientos globales y mostrar los márgenes, la especialidad de la portadología más alejada de la quiromancia y la lectura de los posos del café y mejor apariencia de ciencia y doctrina. Antes que nada, hay que señalar la coba monárquica de algunos diarios a propósito de la Feria del Libro de Fráncfort, a la que han acudido los reyes de España, Felipe Vi y Letizia, con un simpático séquito que incluye al ministro de Exteriores. Porque Frankfurt está en Alemania y entonces, claro, encaja perfectamente la presencia del señor José Manuel Albares al tratarse de una ciudad extranjera. Todo eso, sin embargo, suscita dudas razonables. ¿Si visitan la hería del Libro madrileña tendrá que acompañarles el ministro del Interior? ¿Si visitan Catalunya, ambos? Son dudas razonables. La Vanguardia hace un poco de disonancia cognitiva o grima —eso que la juventud llama cringe, como el señor de la foto— al titular la foto de las reales personas "La cultura española se exhibe en Frankfurt". Cepillado va. Si lees primero el título y después miras la foto, decepción. Si haces al revés, también decepción. Es decir, alguna cosa no va bien entre el contenido de la foto y el título y no acabas de saber qué. Quizás es que no se adivina bien qué hace reír tanto a los reyes aunque, mirándolo bien, tampoco es difícil de imaginar.

El Periódico publica una imagen parecida, también como imagen principal de la portada. Genera la misma angustia. El título es Los editores toman Fráncfort y se ve a los reyes riendo y medio tapándose la boca al mismo tiempo. Es extraño. O no, porque si hubieran titulado "Los reyes toman Fráncfort" te habrías llevado un susto —y la buena gente de Fráncfort, también. Es destacable la reciente afición de este diario a publicar fotos del rey y/o la reina, cosa que en el pasado era más cara de ver. El otro diario entregado a a la causa de la corona es El Mundo, que va muy de cara a gol. Puestos a halagar, te lanza este título: "Los reyes causan sensación en Alemania". Caray. En la foto se les ve bajo paraguas mientras Felipe VI hace el típico saludo real que parece que pida un taxi. Tiene mucha fuerza este gesto hecho en el mismo Berlín, en la explanada de la misma puerta de Brandeburgo. No es extraño que los reyes "hayan causado sensación", como dice el tabloide ultra con la benevolencia que siempre gasta hacia las reales personas.

Es también destacable la poca huella que ha dejado en las portadas el debate en el Senado entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente del PP, Alberto Núñez. El Mundo y La Razón, que abren con el tema pero no lo parece porque llevan dos títulos incomprensibles. El Periódico y El País le dan prioridad. En el caso del diario madrileño de los progres boomers, es la menor proritat posible, es decir, tres de las cinco columnas del piso de arriba. Las otras dos las dedica a los bombardeos de Putin sobre Ucrania. Esta fòrmula 3+2 se utiliza cuando ningún tema te parece lo bastante fuerte para mandar con claridad a la portada y, en consecuencia, para editarlo a 4+1 columnas o, directamente, a cinco. El Periódico, del debate, hace un título muy tradicional suyo, directo, sencillo y dirigido a encender la conversación del café: "Debate tenso pero sin daño". Bien. El País, en cambio, va a la suya y titula por los hechos políticos limpios y aseados: el lider de la oposición maltrata Sánchez (el "debate tenso" de El Periódico) pero sin cargarse el acuerdo con el Gobierno por el cual la renovación del Poder Judicial se negociará (el "sin mal"). Ya ves la diferencia entre un diario más popular y uno más seriote. Que uno es un colega que se filtra en tu conversación y el otro te hace, más o menos, de guía de museo.

La Vanguardia
El Periódico
El Mundo
El Punt Avui
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La Razón