El presidente español, Mariano Rajoy, y el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, han mantenido dos contactos en los últimos días que apuntan en la dirección de desencallar la situación de ingobernabilidad que vive España. La primera vez fue a petición del presidente en funciones, quien felicitó a Fernández este lunes por la toma de posesión del puesto de gestor. El segundo se habría producido hace 24 horas, justo el mismo día en que Rajoy hablaba de no poner condiciones al apoyo de los socialistas. La idea de Moncloa es evitar terceras elecciones, pero Ferraz ya ha avisado de que no habrá por ahora un pacto de estabilidad de gobierno.
La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, ha celebrado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que se haya recuperado esta "normalidad institucional del diálogo". Parece que con el exsecretario general, Pedro Sánchez, la cordialidad se había roto con Rajoy. Por este motivo, el cambio en el liderazgo en Ferraz, cuando menos provisional, puede contribuir a que Partido Popular y PSOE acerquen posiciones.
Génova y Ferraz comparten la voluntad de no celebrar terceras elecciones, y los primeros quieren respetar los tiempos de los segundos. La decisión de abstenerse tendría que ser debatida y tomada en un comité federal, como dijo Fernández. Este es el único órgano que puede cambiar la resolución de diciembre de 2015, donde se aprobó el 'no' sin cesiones a los populares y a aquellos "que quieren romper la unidad de España". Pero la vicepresidenta cree que los dos grandes partidos están llamados a colaborar para salir del interinato. "Es la prioridad por encima de todo", ha remachado.
Así las cosas, la cordialidad amenaza con encontrar un nuevo escollo. El presidente de la gestora ha avisado de que la estabilidad no le será concedida al PP. Es decir, que no acordarán ahora los presupuestos o apoyo incondicional a las leyes de Rajoy. Según algunas fuentes, eso tendría que producirse en una segunda fase, cuando ya hubiera gobierno. Moncloa se conforma ya sólo con superar la votación de investidura en el Congreso, a fin de tener ejecutivo para "asentar la recuperación" y "salir definitivamente de la crisis". Ahora bien, la vicepresidenta en funciones mantiene el ofrecimiento de un gobierno de coalición.
El proceso tendrá que ir sin prisa pero sin pausa. Las Cortes se disolverán el 31 de octubre y en ese momento el PSOE tendrá que haber tomado una decisión en cuanto al sentido de su voto. El rey Felipe VI tendrá que haber hecho la ronda de contactos, al menos, por el formal proceso que dicta la Constitución. A su vez, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, tendrá que haber convocado la ceremonia. Una serie de trámites que se podrán hacer rápido, si se quiere evitar unos nuevos comicios.
