24 horas después del inicio del deshielo entre Quim Torra y Pedro Sánchez, el president de la Generalitat ha confirmado que la próxima semana reunirá a la mesa de partidos y entidades independentistas en el Palau de la Generalitat para debatir y acordar, juntos, cuáles deben ser los próximos pasos y prioridades en la negociación con Madrid. En este sentido ya ha adelantado que él defenderá como imprescindible la figura de un mediador internacional que arbitre los avances que pueda dar el diálogo entre gobiernos. Una reclamación a la que el íder del PSOE cerró la puerta. 

Foto: Jordi Bedmar

El anuncio lo ha hecho durante una breve intervención pública después de reunirse con los alcaldes de la Catalunya del Nord que hace meses firmaron un manifiesto contra la vulneración de derechos que ha vivido Catalunya a raíz del 1-O. En su discurso ha aprovechado para agradecer aquel gesto y recordar los vínculos históricos de los catalanes con Perpinyà, donde el 29 de febrero se celebrará un gran acto con Carles Puigdemont.

Con la reunión con el presidente español todavía fresca, Torra ha explicado que le trasladó que la resolución del conflicto catalán pasa por el "derecho de los catalanes a decidir su futuro libremente". Y que "eso significa concretar el ejercicio del derecho de autodeterminación". Es en este punto que ha dejado claro que no será él quien "deje la autodeterminación para más adelante". En paralelo a esta demanda, ha situado la otra gran reivindicación actual del independentismo, "una ley de amnistía que tiene que hacer salir a los compañeros de las prisiones".

Una vez más, el president ha llamado a "la fuerza de la unidad independentista" que hace el movimiento "imbatible". Es con este objetivo que ha anunciado su voluntad de reunir de manera inmediata la mesa de partidos y entidades independentistas, que convocará ya para la próxima semana. Allí, ha explicado, se tendrán que acordar "los siguientes pasos en todo este proceso de negociación" teniendo como referente la moción que ayer aprobó el Parlament en la cual se sitúa como indispensable la figura de un mediador. Un compromiso que ha adelantado que debe ser "de obligado cumplimiento".

Durante el debate de la moción de JxCat que plantea la necesidad de incorporar una mediación internacional que garantice el cumplimiento de los acuerdos suscritos, se evidenciaron los matices con ERC. Los de Junqueras trataron de convencerles para suavizar el apartado que mencionaba esta figura, reescribiéndolo en condicional. A pesar de entender que sería positivo para el desarollo de la negociación, temen que JxCat quiera situar esta condición como línea roja, bloqueando así la mesa de diálogo.