Las aspiraciones nacionalistas del PNV chocan con la defensa de la unidad de España resultante del pacto con Ciudadanos complicando la investidura a Mariano Rajoy. El presidente en funciones certificará esta tarde a partir de las 19h su fracaso en la segunda vuelta del pleno de investidura. El objetivo del gallego es volver a intentarlo tras las elecciones vascas y gallegas del 25 de septiembre con la esperanza de que los socialistas se abran entonces a la abstención. A diferencia de en semanas anteriores, C's no se cierra ahora a recibir el apoyo de los vascos para sumar 175 escaños y presionar al PSOE, pero parece difícil por las muchas incompatibilidades con el PNV.
El portavoz nacionalista en Madrid, Aitor Esteban, se posicionó en contra de la investidura del presidente del PP por los diversos enfrentamientos mantenidos entre la lehendakaritza y La Moncloa en el pasado. Los recursos al Tribunal Constitucional en cuanto al ámbito competencial, el 'rodillo' de la mayoría absoluta del PP y ciertas acciones del Delegado del gobierno en Euskadi generaron el malestar con el parlamento autonómico. Esteban ha repetido en varias ocasiones que le haría falta un cambio de actitud prolongado de Rajoy para ceder. Así las cosas, el pacto entre la formación naranja y los populares ha incrementado la distancia entre ellos.
El partido 'jeltzale' ve la vocación de una recentralización económica y política en el texto. [Diseña] "un Estado omnipotente que no conoce barreras a su intervención" y que contiene como "traca final" el rechazo a cualquier consulta de autodeterminación, dijo Esteban en el debate de investidura. El propio PNV lleva en el programa la celebración de una consulta. Por ello, el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, ve "difícil" que el acuerdo se produzca, si los nacionalistas no cambian de opinión. Pero el PNV va más allá: pide el reconocimiento de la nación vasca y sino, "agur".
El optimismo se ha apoderado del portavoz de C's, Juan Carlos Girauta, quien cree que el acuerdo será posible. "No han enloquecido" dijo el político catalán sobre los 'jeltzales' y las vías para encontrar un común denominador. La formación naranja pide cuatro elementos a abandonar por parte de Esteban: el referéndum, el traspaso de las competencias penitenciarias, el acercamiento de los presos de ETA, o la ruptura de la caja común de la Seguridad Social. Si por el lado del programa la entente es complicada, la descortesía entre Albert Rivera y Esteban acumula un gran número de reproches a salvar.
Rivera se había vanagloriado en varias ocasiones de que en España "nunca más" la gobernabilidad descansaría en manos de nacionalistas. Las palabras fueron respuestas por Esteban, indignado. Este le recordó en la investidura fallida de Pedro Sánchez que ellos siempre habían cumplido sus tratos y que quizás algún día C's les podría necesitar –como es el caso. Los ánimos de Esteban no son de colaboración. "Si estábamos poco animados, ya vienen ganas de irse. Es imposible el acuerdo", dijo sobre añadirse al voto de Rajoy y Rivera a través de un acuerdo paralelo.
El PP ha lanzado la primera oferta por la vía del intercambio de cromos. La vicesecretaria de estudios y programas del PP, Andrea Levy, se abrió a ser la muleta de la investidura del candidato del PNV si ocurre una situación de bloqueo en el País Vasco. Los populares negociarían este apoyo para garantizar la "centralidad y la moderación" en la comunidad. El PP teme una alianza entre Podemos, EH Bilbu y el PNV –que ya mantienen tratos en en ayuntamientos– y como contrapartida vislumbrarían apoyos en la investidura española.
El horizonte de PP y C's pasaría por hacerse con 175 votos capaces de presionar al PSOE y ganarse la abstención de al menos un diputado. Este podría ser el de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, como se había especulado. Quevedo se presentó con los socialistas en coalición. El hecho de que Coalición Canaria –partido de la misma región– haya alcanzado un acuerdo para su autonomía podría ser un cebo para Quevedo, quien podría reclamar más reformas y colgarse otra medalla. Así las cosas, el PP da la vía 175 por muerta y sólo esperan la abstención del PSOE.
