En las portadas del día ya está todo decidido. Salvo El Punt Avui, que interpreta las batidas y detenciones de ayer como un espectáculo previo a la sentencia del 1-O, el resto de la prensa da por hecho que los detenidos son terroristas que fabricaban explosivos y se disponían a atentar siguiendo planes muy concretos. ABC aprovecha para hablar de terrorismo catalán, así en general, y señalar al president Torra como inductor de los atentados contra un cuartel de la Guardia Civil y el Parlament (sic). Sin fuentes. El Mundo da por hecho que preparaban un atentado en lo que denominan "Día D" —en el subtítulo, como  arrepentidos por haberse quedado cortos, hablan de acciones, en plural. Se ve que se han calentado a medida que escribían. El País y El Periódico insisten en que los atentados estaban planeados para octubre. La Vanguardia, más cauta, explica que la Fiscalía acusa de. Ara dice escuetamente que la Fiscalía "ve 'terrorismo'" en Catalunya.

En fin, que todos han escogido dar por ciertas las acusaciones, añadiendo sal y pimienta los que más ganas tienen, sin más fuentes que la Guardia Civil y la Audiencia Nacional y al margen de la presunción de inocencia. Ya no hace falta investigar ni probar nada más: al trullo con ellos. Ni una mención, como ha hecho la prensa internacional, a que "la táctica principal [del independentismo] ha sido la resistencia pasiva más que la confrontación directa", como dice The Guardian, o que "los independentistas catalanes siempre han protestado de una manera decididamente pacífica. Consideran que sólo así podrán convencer de sus objetivos a la mayoría de los catalanes", como Der Spiegel.

"Cocina de explosivos"

Un detalle entre una docena. Se dice que han encontrado "termita" en un almacén que la Guardia Civil denomina "cocina de explosivos". Todos lo repiten y ninguno explica qué es la "termita": un compuesto pirotécnico que se utiliza como fuente de calor para soldar y en la instalación de fuegos artificiales. También insisten en que había "precursores" de explosivos, término que suena muy técnico hasta que te enteras de que sustancias corrientes en cualquier casa de familia entran en la definición de "precursor". Tal como tratan los hechos muchos diarios, tener un "precursor" al alcance de la mano te convierte terrorista. Así va todo.

No les ha hecho dudar ni un poco que la nota de la Guardia Civil que explicaba la operación utilizaba hasta cinco condicionales: podrían, sustancias consideradas o susceptibles de ser empleadas, etcétera.

Tampoco que, últimamente, la Audiencia Nacional —el órgano que ha dirigido las investigaciones y ordenado las batidas y detenciones—, no tiene un historial de especial competencia. Su fiscalía tuvo que retirar los cargos por terrorismo a los nueve jóvenes de Altsasu, aunque igualmente los condenó a largas penas de prisión. Tamara Carrasco fue acusada de terrorismo y rebelión o sedición —lo que más convenga—, encarcelada primero y confinada después. Hoy, libre, un juzgado ordinario la investiga por simples desórdenes públicos. En su casa, la Guardia Civil encontró un silbato, carteles y una careta. A Adrià Carrasco, en Bruselas desde hace meses, todavía no le han podido probar nada. Lo mismo que en el caso Pandora, donde los quince detenidos, afines a movimientos anarquistas, fueron absueltos. También vale la pena recordar el llamado  "comando Dixan", a los que se acusó de terrorismo y tenencia de explosivos... Era detergente. Más los casos, iguales o parecidos, de Núria Pòrtulas, los tres de Gràcia, el caso Piñata, Èric Bertran...

Tampoco les hace arquear ni una ceja que la delegada del gobierno español en Catalunya, Teresa Cunillera, haya descrito las batidas y detenciones como "preventivas". De primero de carrera: el derecho penal nunca es "preventivo" porque interviene sobre hechos pasados y no futuribles imaginados o imaginarios. Etcétera.

A la vista de estos puntos oscuros y precedentes dudosos, no puede descartarse que, en unos meses, esta operación acabe en poco o nada. Pero los titulares de esos diarios ya habrán reunido en el mismo titular las palabras "independentismo", "catalán" y "terrorismo". A ver quién es el valiente que deshace este marco mental —evocador de los años de la banda terrorista ETA— fabricado con más (mala) voluntad que información.

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