En pleno embate del españolismo más rancio al modelo de inmersión lingüística vigente en Catalunya, El Nacional conversa con el filólogo y traductor Pau Vidal (Barcelona, 1967). Conocido por hacer los crucigramas de la edición catalana de El País y también por traducir la obra del siciliano Andrea Camilleri al catalán, Vidal es un literato rebelde. Impulsor del manifiesto Koiné, defiende que el catalán tiene que ser la única lengua oficial en Catalunya y que la inmersión se ha quedado corta. "Más del 50% de los ciudadanos no habla nunca en catalán. Has visto algún titular así"?. Con esta frialdad Vidal analiza, sin pelos en la lengua, la situación del catalán y pide a los políticos que sean valientes.

 

El debate sobre el modelo lingüístico se ha reabierto con el pacto de investidura entre PP y C's. Apuestan por suprimir la inmersión e imponer a un modelo de enseñanza trilingüe, con tres lenguas vehiculares: catalán, castellano e inglés. ¿Qué le parece?

Se me escapa la risa. Es la expresión máxima del hecho de que para ellos, la lengua tiene un uso instrumental. Desde un punto de vista académico y educativo, no se aguanta por ningún lado. Ya se ha experimentado con este modelo. Casualmente en las Illes y en el País Valencià, y ya sabemos cómo acabó. Generó el rechazo de la comunidad educativa. Sinceramente, yo creo que no tendríamos ni que hablar de ello.

Los que más enredan hablando de bilingüismo y trilingüismo son los que más militan en el monolingüismo

Sólo un apunte más. Un diputado de C's en el Congreso defendía esta semana que el trilingüismo es el mejor modelo "porque es el que se aplica en las escuelas de élite privadas..."

Eso dice más del diputado en sí, que del trilingüismo. Lo que es irónico es que venga de allí porque, los que más nos pueden enredar hablando de bilingüismo y trilingüismo, son los que más militan en el monolingüismo. Se les ve el plumero.

El hecho de que se ataque el modelo de inmersión lingüística, ¿ha hecho que la santifiquemos?

Leía un artículo esta semana de un pensador que decía que con esta historia del Born y el monumento, se había acabado santificando el homenaje a los caídos. Con la inmersión ha pasado una cosa parecida. Paradójicamente, tanto los defensores como los enemigos, la contemplan como un éxito rotundo. Como si hubiera funcionado como lo que nos han vendido que es: un túnel de lavado.

¿Qué quiere decir?

Tú coges a un niño, lo metes en el túnel de la inmersión y te sale un catalanohablante. Eso, las encuestas demuestran que no es verdad y la realidad cotidiana también. Para escribir "El bilingüisme mata", hice mucho trabajo de campo. Y los resultados de la inmersión están muy lejos del éxito que se pretende. La inmersión no es en absoluto una máquina de fabricar catalanohablantes. Pero lo curioso es que, tanto defensores como críticos, parten de la premisa que la inmersión funciona a la perfección. La verdad es que no es así.

Del porcentaje que la ley obligaba a hacer en catalán en las aulas, se hace la mitad

¿En qué no ha funcionado? ¿qué le ha faltado a la inmersión para ser un modelo de éxito?

Dos cosas, una interna y una externa. La interna es, teóricamente, la más fácil de solucionar. No se ha cumplido con el porcentaje de horas lectivas en catalán que la ley de normalización establecía. ¿Por qué? Pues porque había un determinado número de profesores que no estaban preparados para hacerlo y otra parte de profesorado que no quería. Estos últimos escenificaron una especie de oposición interna, como después se evidenció con el manifiesto de los 2.300 -firmado por Jiménez Losantos y que denunciaba a la política lingüística de la Generalitat-, que estaba lleno de profesores de instituto. Y han seguido ejerciendo en castellano. El hecho es que no lo hemos querido ver o lo hemos querido esconder, porque hace feo, no nos gusta, puede ser potencialmente una espiral de conflicto... Pero la realidad es que del porcentaje que la ley obligaba a hacer en catalán, se ha cumplido la mitad. Este es el problema interno.

Pobrecita inmersión, le hemos cargado todos los esfuerzos de la normalización

¿Y el externo?

El externo es que, pobrecita inmersión, le hemos cargado todos los esfuerzos de la normalización. Es decir, hemos dado por hecho que, llevando a los chiquillos a la escuela para que aprendieran catalán, tendríamos bastante para fabricar un país de catalanohablantes y eso no es verdad.

La inmersión necesitaba alguna cosa más que no hemos sabido dar

¿Por qué?

Porque en teoría estos niños tienen que saber el catalán y están en disposición de utilizar las dos lenguas. Pero a la hora de la verdad como nadie se lo pide o exige, no lo hacen. No lo pides como cliente en el centro comercial, ni como jefe de un establecimiento a los trabajadores... Conclusión: la inmersión necesitaba alguna cosa más que no hemos sabido dar. De aquí este porcentaje que oscila entre el 25 y el 30% de presuntos catalanohablantes, que declaran saber hablar catalán, pero que no ejercen nunca. Es decir, que viven exclusivamente en castellano.

El Govern ha maquillado la realidad para esconder lo que estaba pasando

Las encuestas nos hacen creer que el catalán tiene una salud de hierro?

Esta es el gran engaño de la normalización lingüística. La ciencia encuestadora de Catalunya se ha convertido en la mejor experta en maquillar las encuestas hasta hacernos decir lo contrario de lo que quieren decir. Con las mismas encuestas se hacen estudios y se extraen conclusiones totalmente contrarias. En cualquier caso, lo que todo el mundo sabe, y no es ningún secreto, es que el Govern y, en concreto, desde Política Lingüística, se ha maquillado la realidad para esconder lo que estaba pasando. La encuesta de uso del catalán de 2014 nos dice que tenemos un 20% de ciudadanos incapaz de expresarse en catalán; que es monolingüe castellano forzoso. Un 25% de monolingüe castellano por voluntad propia. Por ejemplo, Tamudo, a quién nadie le ha oído decir nunca ni media palabra en catalán. Estos colectivos, juntos, superan el 50%. Más del 50% de la población no habla nunca en catalán. ¿Has visto algún titular así?

Han vendido la falacia de que con un gobierno autónomo, más o menos, lo podríamos trampear

A los estamentos que tienen responsabilidades en la materia, ¿por qué les cuesta tanto cuestionar la inmersión o pronunciar un discurso crítico?

Diría que tiene que ver con la esencia de la política. Por una parte es reconocer el fracaso, que no lo estamos haciendo bien. Pero inmediatamente también lo tienes que matizar y decir que no lo haces bien porque no puedes. Porque no podemos legislar y sólo podemos poner parches. Pero esto, que es así, tendría que servir a los políticos para admitir que no lo arreglaremos nunca porque no tenemos capacidad de legislar. En cambio, todos los gobiernos de Convergència y los de después se empeñan en presentar lo que hacemos nosotros como cojonudo. Han vendido la falacia de que con un gobierno autónomo, más o menos, lo podríamos trampear.

Más del 50% de la población no habla nunca en catalán. ¿Has visto algún titular así?

¿Por dónde pasa la solución?

Desde un punto de vista de dinámica de las lenguas, las únicas experiencias que tenemos son las que ya han sido realizadas. Lógicamente lo que no se ha visto es ciencia-ficción. Por eso el debate sobre las lenguas cooficiales es irreal porque en realidad no sabemos qué pasará.

Tenemos un enemigo que es muy cafre. En la esencia de la mentalidad castellana está el hegemonismo

Lo que sí sabemos es lo que pasa...

Sí, y es que ahora mismo hay dos grandes corrientes en las que estamos implicados. La mundialización, que hace que todas las dimensiones grandes, se impongan a las pequeñas. También las lingüísticas. La otra es que, a diferencia de otros países con problemas de este tipo, nosotros tenemos un enemigo que es muy cafre. En la esencia de la mentalidad castellana está el hegemonismo; el hegemonismo es yo me impongo e impongo lo mío.

¿Y cómo salimos adelante?

La única salida es que si queremos que el catalán sobreviva como lengua de comunicación de una comunidad, tiene que ser preponderante. Tiene que cumplir todas las funciones que cumple cualquier lengua preponderante en un territorio: el alemán en Alemania... Pero esta idea de un presunto equilibrio de dos, no funciona y aquí se ha visto más claramente que nunca.

Por lo tanto, ¿tendría algún sentido tener un Estado propio si el catalán no es la única lengua oficial?

El Estado propio, ¿para qué lo queremos? Yo personalmente no quiero un Estado que no me dé la posibilidad de preservar la identidad. ¿Para qué lo queremos si no? Yo no tengo bastante con estos 2.300 euros al año que dicen que los catalanes nos ahorraremos cuando seamos independientes. Yo quiero poder vivir mi normalidad cotidiana con los mismos recursos e instrumentos, simplemente, no tener que pensar en la lengua. Y que no haya ningún conflicto potencial más allá.

En las Illes y en el País Valencià, la diglosia ha funcionado como una especie de preservativo lingüístico

¿Cómo se explica que el índice de contaminación del catalán en Catalunya sea más alto que en territorios, como las Illes y el País Valencià, dónde ha habido más hostilidad oficial hacia la lengua?...

Eso es una paradoja curiosa. Tiene que ver con la diglosia; aquel fenómeno por el que, en caso de contacto de lenguas, a una se le reservan las funciones altas (las públicas, de representación y oficiales) y a la otra las bajas (la coloquial y familiar). Paradójicamente, en las Illes y el País Valencià, la diglosia ha funcionado como una especie de preservativo lingüístico. Evitando el contacto y la promiscuidad que ha habido aquí en Catalunya, curiosamente, este catalán se ha preservado mucho más genuino que el catalán de Catalunya. Pero es curioso que se haya producido este fenómeno y que cueste verlo desde Catalunya.

¿Por qué?

Como siempre, nos miramos el ombligo, como si el resto no existiera... es lo que pasa cuando van a las Illes y dicen que a los mallorquines no se les entiende porque hablan muy cerrado. ¡Quizás eres tú que eres tan cerrado que no los entiendes! Eso demuestra que la penetración de estructuras de otro código es tan imperceptible que no te das cuenta de ello y cuando te quieres dar cuenta, ya estás hablando otro idioma. En cambio, en el País Valencià i las Illes, si la situación no cambia, esperemos que sí, el catalán morirá más genuino. Mucho más puro porque se ha contaminado menos.

El 'catanyol' se está alargando tanto en el tiempo que se está convirtiendo en una agonía

Qué es mejor: ¿cantidad o calidad? Es decir, qué prefiere: ¿que se hable más o que se hable mejor?

Este es un dilema terrible. Yo no puedo dejar de mirármelo como indígena pero si te lo miras como uno que viene de fuera es diferente. En este caso, el dilema no tiene sentido: que lo hablen, como puedan, pero que lo hablen. Pero es verdad que esto que está pasando con el catalán del Principat -que se está convirtiendo en catanyol, como decía Quim Monzó- se está alargando tanto en el tiempo que se está convirtiendo en una agonía.

Los medios deberían esforzarse más

¿Hablaremos todavía peor el catalán en la próxima década?

Sí, indiscutiblemente. Mientras haya este equilibrio de fuerzas con el castellano que es de 'mucho' contra 'uno'... la descompensación es tan brutal que la contaminación es unidireccional. Además, la comunicación es constante, por lo tanto, el ritmo de contaminación también. Si me preguntas cuándo morirá el catalán no te lo sé decir. Pero que en unos años estará más degradado de lo que está ahora, seguro.

¿Y qué papel juegan los medios de comunicación?

Yo me escandalizo. Por una parte, son causantes involuntarios pero teniendo en cuenta de que el medio hace mucho tiempo que sabe el papel que juega, se agradecería que le dieran una pizca más de importancia. Nadie aceptaría que el presentador del Telenotícies saliera con la corbata estrujada. Los medios crean escuela. Es suficiente con un día de TV3 para que todos los niños pronuncien correctamente el nombre del pueblo del último fichaje del Barça. TV3 tiene que ser consciente y no puede hacer como si nada. Por lo tanto, se tendrían que esforzar más.

Estaría bien que en asuntos primordiales, como la lengua, la clase política fuera más valiente

Podría ser considerado un punki de la lengua. En referencia al manifiesto Koiné, ¿se sienten huérfanos políticamente?

Te diría que sí pero yo tengo muy poca confianza en la política. Pero es verdad que estaría bien que en asuntos primordiales, como este de la lengua, la clase política fuera más valiente. Me sabe mal ser derrotista pero, sinceramente, la clase política no está dando muchas muestras para que confiemos.

Lingüísticamente, no somos un solo pueblo

¿Cómo cree que podríamos revertir esta situación?

Hay un efecto primordial que es el vínculo que hay entre lengua e identidad. Es muy delicado y a raíz del manifiesto Koiné se puso sobre la mesa, aunque se tildó de inoportuno, porque hurga en la herida, es un conflicto potencial... pero es verdad que la lengua es un elemento muy ligado a la identidad y la prueba es que es un aspecto importante para todo el mundo. Nadie está dispuesto a renunciar a su lengua a cambio de otra cosa. En esta cuestión debemos ir con pies de plomo. Pero también es verdad que el manifiesto ha servido para sacar a la luz el último gran tabú de esta sociedad.

Hay segundas y terceras generaciones de hijos de la emigración que viven como si estuvieran en Jerez de los Caballeros

¿Qué tabú?

El de la inmigración española. Eso no lo digo yo, lo dicen también miembros de Súmate, por ejemplo. Hemos conseguido, con esta manera de ocultar el conflicto, que se vea que lingüísticamente no somos un solo pueblo. Hay dos pueblos: un colectivo de adscripción catalana, una parte que es híbrida, y una parte que es de adscripción española y que disfruta con La Roja y mira Tele5. No pasa nada, pero lo tenemos que saber. Lo que no podemos hacer es esconderlo. Yo creo que con el manifiesto se agrietó la puerta que puede abrir este debate. Reconozcámoslo, hay segundas y terceras generaciones de hijos de la emigración que viven como si estuvieran en Jerez de los Caballeros. Si queremos afrontar lo que sea, no lo podemos esconder. Como mínimo se debe decir porque si no crearemos una cosa que no funcionará. Es como si quieres una lavadora y te venden una licuadora. Joder, vas poniendo la ropa y no licua!?!. Nos encontraremos con eso.

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