Aún no era de día en San Fernando de Henares (Madrid) y ya había los primeros periodistas con ánimos de captar la imagen de Jordi Pujol entrando en la Audiencia Nacional. El expresident de la Generalitat estaba citado a las nueve y media de la mañana para ser evaluado por un médico forense. Ninguna sorpresa: tal como ya determinaron los médicos de la familia y el del Instituto de Medicina Legal de Catalunya, ha quedado acreditado que el exlíder de Convergència Democràtica “está imposibilitado para permanecer con plenitud de conocimiento en este juicio”. Así lo ha informado el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, que ha confirmado que “ha quedado fuera del procedimiento” sobre los millones escondidos en Andorra. Pero la justicia española ya ha conseguido la imagen que quería: hacerle un paseíllo por los juzgados de Madrid al hombre que gobernó Catalunya durante veintitrés años. 

 

Lo ha logrado a medias. Porque la familia ha podido hacer entrar al padre a través del parking, en un SEAT Tarraco con los cristales tintados que iba escoltado con un voluminoso BMW detrás. No ha existido la imagen del president Pujol recorriendo cincuenta metros hasta llegar a la puerta con un caminador. El exjefe del ejecutivo catalán habría sido exhibido como un trofeo de guerra. Para ilustrarlo: en un momento de esta larga espera, un conductor ha pasado por este parking haciendo sonar el claxon ante las cámaras, ha bajado las ventanillas y ha gritado Arriba España. Y algún operario de cámara lamentaba que Pujol pudiera entrar por el parking, un “delincuente” a quien todo el mundo debería poder verle la cara. El presidente se dirigió hacia la capital española este domingo por la tarde, acompañado de sus dos hijas. Ellas y sus hermanos han entrado también a primera hora en la Audiencia Nacional, algunos antes de que lo hiciera el padre. Ahora tendrá que volver a hacer los 600 kilómetros de vuelta.

Una salida sigilosa

Aún más sigilosa ha sido la salida. No la ha podido captar ningún medio de comunicación. Cuando el médico y el presidente del tribunal han determinado que quedaba fuera de la causa, todos los periodistas se han dirigido a la misma puerta del parking. Pero ha marchado por otra. Fuentes policiales de este tribunal consultadas por este periódico explican que cada vez que llega y se marcha algún testigo o procesado importante a la Audiencia Nacional se evalúan diversos escenarios y se toma una decisión sobre cuál es la mejor manera de proceder. La semana pasada, por ejemplo, se pudieron captar imágenes de Mariano Rajoy entrando en este parking en coche y saliendo del vehículo. 

Ha habido mucha calma tensa durante todo este tiempo. Pujol ha entrado en la Audiencia Nacional cuando pasaban siete minutos de las nueve. Estaba citado a las nueve y media. A aquella hora, ha pasado a consulta y, un trámite que solo tenía que durar media hora ha durado una y media. Ha sido hacia las once cuando el presidente del tribunal ha informado sobre la decisión del médico. En el vestíbulo del tribunal se congregaban policías, periodistas, abogados y procesados, entre otros. Unos y otros hacían tertulia sobre qué debía estar pasando dentro de la salita, entre el médico y un presidente con la frágil edad de 95 años.

Pujol traslada a su entorno la voluntad de declarar

Los familiares de Pujol explicaban que el presidente les había trasladado su voluntad de declarar, y que así se lo haría saber al médico forense. Los letrados, sin embargo, insistían en que la voluntad del president no debía ser tenida en cuenta, porque su estado cognitivo no le permite saber el riesgo que correría declarando por, precisamente, las dificultades que tendría para responder a las preguntas de las partes.

Puigdemont, Illa y también el Gobierno critican la citación de Pujol

La crítica a esta citación ha sido muy transversal. Los presidents Carles Puigdemont y Salvador Illa han coincidido en cargar contra la decisión de la Audiencia Nacional. El actual jefe del ejecutivo catalán pidió “sensatez” y recordó que los problemas de movilidad del president han limitado mucho su presencia pública. El líder de Junts per Catalunya, por su parte, tachó de "miserable" la decisión de la justicia española, que es una muestra de su "voluntad de escarnio" y de buscar "la foto con la que creen humillar no solo a una persona, sino sobre todo aquello que representa y tanto les molesta". Las críticas también han llegado por parte del Gobierno. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, manifestó que hay “otras maneras” de comprobar el estado de salud del president Pujol.