El crucero MV Hondius, origen del brote de hantavirus, llegará a las costas de Tenerife —donde, finalmente, solo fondeará y no atracará como estaba previsto inicialmente— este fin de semana. A bordo del crucero van 150 personas, entre ellas 14 ciudadanos del Estado español, que serán evaluados una vez lleguen y, posteriormente, trasladados en avión militar a la base de Torrejón de Ardoz. Desde allí los enviarán al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde serán puestos en cuarentena en las Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN), situadas en la planta 22 del hospital. Cabe recordar que el proceso de incubación del virus es de unos 45 días, por lo cual los pacientes deberán permanecer más de un mes bajo la vigilancia de los profesionales.
Se trata de una unidad de aislamiento extremo, que surgió durante la crisis del ébola de 2014 y que la última vez que se utilizó fue durante la época de la COVID-19, donde el gobierno de Sánchez confinó a los primeros españoles que salieron de Wuhan, el epicentro de aquella enfermedad. Ahora, después de algún tira y afloja entre los ministerios de Defensa y Sanidad sobre si los 14 ciudadanos del Estado español —entre ellos cinco catalanes— tenían que hacer cuarentena o no, el ejecutivo ha preparado los instrumentos que lo amparen legalmente para la obligatoriedad de confinarlos. Así, todos 14 estarán bajo cuarentena y vigilancia médica durante el tiempo que estimen los doctores del centro médico madrileño y se tendrán en cuenta los protocolos necesarios para evitar que aumente la cifra de contagiados. Según ha señalado la ministra de Sanidad, Mónica García, todo este proceso "contará con todas las garantías de seguridad necesarias".
Habitaciones herméticas y lavabos con desinfección automática
El centro madrileño dispone de ocho habitaciones de esta unidad, todas ellas con doble esclusa con sistemas de monitorización y cámaras de alta resolución pensadas para que los médicos no tengan que acercarse a los pacientes. El alto sistema de aislamiento de estas habitaciones es gracias a la filtración tipo HEPA y la presión negativa desde la esclusa, que impide que salga nada. Las puertas de entrada y salida son automáticas y, al igual que las ventanas, son herméticas para garantizar el hermetismo de los recintos y el estricto control de personal autorizado que accede a ellos. Los lavabos de las habitaciones, por su parte, están todos dotados de sistemas de desinfección con dosificación automatizada, lo cual es esencial para evitar el contagio del hantavirus a través del contacto de los fluidos, una de las formas de contagio más habituales de esta variante de los Andes.