
Con una liturgia extraña, coral y contundente, el partido que tiene la llave de la gobernabilidad independentista ha puesto las cartas sobre la mesa para jugar la próxima partida del proceso, dejando de lado si investirán o no a Artur Mas como presidente, pero también dejando claro que en esta partida "todo el mundo es imprescindible, no sobra nadie". Contenido primero y nombres después es la divisa de la CUP.
En una conferencia concelebrada y ensayada, los diputados electos de la CUP, comandados por Antonio Baños, han diseñado el campo de juego que se ha abierto para ellos después del 27S: ha ganado el sí, han ganado las formaciones independentistas y las elecciones las ha ganado JxSí y, por lo tanto, le toca formar gobierno.
Condiciones: plan de 39 medidas contra la pobreza, ruptura desobediente, proceso de desconexión creíble y proceso constituyente sin manías.
Los ponentes, con su dialéctica claramente altercapitalista, han dejado la pelota en el campo de JxSí para que continúen el partido y la muevan. "No queremos ser el relleno de una operación de pacto con el Estado, ni la reedición de un acuerdo entre las élites", ha advertido a Josep Manuel Busqueta, el número tres por Barcelona, para acabar de poner la cal en los límites del campo de JxSí.
Con esta premisa, los cuperos ponen estas condiciones para negociar: plan de choque de 39 medidas contra la pobreza, una ruptura desobediente, un proceso de desconexión creíble y abrir un proceso constituyente sin manías.
Cuatro elementos de negociación del todo concluyentes e imprescindibles para decidir a quién puede ayudar investir a la CUP como presidente. "Discutimos el qué, el cómo y el cuándo y después el quién", ha avisado Anna Gabriel, la número dos de la lista por Barcelona. Un quién que tendrá que elegirse sobre el principio de que "aquí no sobra nadie y todo el mundo es imprescindible". "Esto no va de cargos ni nombres ni condiciones de partido. Nosotros somos las de para todas todo, para nosotros nada", ha remachado Busqueta.
Nada más empezar, la número dos de la CUP, Anna Gabriel, ha serenado los ánimos ante más de 300 personas que llenaban el auditorio de la Universidad Pompeu Fabra de la Ciutadella, entre los que se contaban Raül Romeva y Jordi Turull, de JxSí, y el ecosocialista David Companyon.
Mensaje, en clave interna: sumar a los que ven con recelo el 'procés' porque Mas está al frente.
"La CUP estaremos... pero disculpen las molestias: estamos construyendo una república", ha dicho Gabriel como bienvenida y para hacer entender la peculiar forma cupera de hacer política y de negociar la nueva etapa que se ha abierto.
Con el título "Para Gobernarnos. Luchamos por la República", la CUP ha querido enviar dos mensajes. Uno, a Madrid. El diputado revelación de la formación, Josep Manuel Busqueta, ha sido el encargado de advertir al Estado que "eso no va de una persona". El segundo mensaje, en clave interna catalana: hay que sumar a aquellos que ven con "recelo" el proceso porque Mas lo encabeza.
El trabajo de la CUP es hacer entender que construir una República es un proceso constituyente al que se debe sumar más gente, incluso aquella que no puede ver a Mas ni en pintura. Un aviso a navegantes, a ERC y a CSQP. Al fin y al cabo, los estrategas de la CUP se hacen una pregunta: ¿Quién renuncia, desde la izquierda, a un plan de choque y a un proceso constituyente para hacer a una República más justa?