Koldo García Izaguirre, exasesor del exministro de Transportes José Luis Ábalos, acusado de haber recibido comisiones de los contratos de venta de mascarillas durante la pandemia de la covid-19 en la llamada operación Delorme, utilizaba el despacho de Ábalos para recibir contratistas cuando el ministro estaba ausente, según publica El Español, citando fuentes de testimonios de aquella época, que aseguran que Koldo ejercía un poder que iba mucho más allá de un asistente y que era la persona que controlaba todos los resortes del Ministerio de Transportes y arreglaba con mano de hierro la "cola de contratistas" que trabajaban con el departamento de Ábalos.

Reuniones en el ministerio

Koldo, según la misma publicación, hacía reuniones con empresarios y miembros del ministerio utilizando las salas próximas en el despacho del ministro e, incluso, en el mismo despacho cuando Ábalos no estaba. Una muestra del poder de Koldo Garcia, que, según las fuentes consultadas, era más mayor que el del jefe de gabinete del ministro. Este poder no pasaba desapercibido en las dependencias del ministerio, y era objeto de comentarios y desconfianza de los funcionarios, que se daban cuenta de que Koldo García "no tiene el aspecto tradicional de un asesor" político. Y es que el que era asistente personal y chófer del exministro socialista José Luis Ábalos (ministro de Fomento en el primer Gobierno de Sánchez, entre 2018 y 2020) y de Transportes en el segundo (2020-2021), era mucho más que eso. El mismo Ábalos lo presentaba como su "mano derecha", su hombre de confianza dentro del ministerio.

Llegada y ascenso de Koldo García

Según el político socialista, que mantiene su acta de diputado, pero ahora como miembro del Grupo Mixto, ha explicado que contrató los servicios de Koldo García cuando era secretario de organización del PSOE, por recomendación de los compañeros navarros del partido, en concreto por Santos Cerdán, actual secretario de organización del PSOE. "Necesitaba a una persona que no tuviera vida, durante 24 horas" para incluir entre su círculo de confianza. Esta persona debía ser de confianza porque, al acompañarlo siempre, "escucha lo que hablas, con quien te ves,", y por eso "siempre merece alguna confianza y sintonía política", reconoció este miércoles en Onda Cero. Ábalos explicó en varias entrevistas a los medios de comunicación su relación con Koldo García, que era una persona que se había dedicado a la seguridad y que estaba "muy entregada y muy comprometida". Cuando llegó a ministro, promocionó a García al cargo de asesor por la confianza que le había mostrado en los últimos años. "Coordinaba todos los asuntos de movilidad, con el equipo de seguridad, coordinaba la agenda", explicó el mismo Ábalos, y era la persona que paraba a la gente que abordaba al ministro durante sus actos públicos, entre otras tareas. "En los gabinetes, el fundamento es la confianza para hacer este tipo de tareas que un funcionario no te las haría ni las podrías exigir. Por eso el problema de ahora es la traición a la confianza", reconoció Ábalos.

La mujer de Koldo y De Aldama, también en el ministerio

Según El Español, los visitantes del Ministerio de Transporte también explican que Koldo García era quien controlaba la agenda de José Luis Ábalos, quien decidía que podía ver o no al ministro, si una visita tenía que esperar en una sala u otra, o si se tenía que ver con otro miembro del ministerio. Koldo García tenía su despacho enganchado a la puerta de la oficina del ministro y las secretarias de Ábalos, entre las cuales se encontraba su mujer, Patricia Úriz, contratada como personal de confianza del departamento y que también fue detenida en el marco de la operación Delorme. Entre las figuras que estaba en el círculo de confianza de las dependencias del ministerio es la de otro de los detenidos, Víctor Gonzalo de Aldama, que según el juez, tenía "un pase especial" en el Ministerio de Transportes. El empresario Víctor de Aldama, en lo que los investigadores señalan como uno de los presuntos conseguidores y comisionistas de la trama para proveer de mascarillas diferentes departamentos del Gobierno, se habría embolsado 5,5 millones de euros, según la querella. De Aldama conducía un Ferrari Portofino, que la Guardia Civil ha pedido que sea embargado, y que había arrendado a través de la sociedad MTC 180 Capital SL, que habría sido utilizada, supuestamente, para la ocultación y reparto de comisiones.