Nueva sesión clave en el Tribunal Supremo en el juicio del caso Mascarillas. Este jueves ha sido el turno de Koldo García, el exassessor de José Luis Ábalos. En su declaración como procesado, ha protegido al exministro y ha acusado a Jéssica Rodríguez de chantajearle, amenazándolo de hacer pública su vida privada —entonces eran pareja— y haberlo llevado por el mal camino. También ha desmentido al empresario Víctor de Aldama, que este miércoles describió una escena en la cual Koldo le habría presentado a Pedro Sánchez y este le habría dado las gracias por "todo lo que hacía". Koldo ha explicado que sí que había hablado con Sánchez cuando ya era secretario general del PSOE, pero ha asegurado que no ha tenido ningún contacto directo con él desde que llegó a la presidencia del Gobierno. También ha negado que aceptara los pagos y regalos del nexo corruptor de la trama: Aldama aseguró el miércoles que le entregaba 10.000 euros al mes a Koldo para que los repartiera entre él y Ábalos. También se ha identificado como "colaborador" en el pasado de la Guardia Civil en la lucha contra ETA, y ha presumido de haber "salvado vidas".

El relato de Koldo se ha fundamentado en aquel cliché en el que Jéssica era una prostituta que se comportaba como una bruja y que solo le generaba quebraderos de cabeza a Ábalos. “Yo a usted no le aconsejaría tener una relación así”, le ha llegado a decir Koldo al fiscal en el interrogatorio, con quien más tarde se ha enzarzado. Se ha referido a ella como “señorita”, la misma palabra empleada el miércoles por el empresario Víctor de Aldama para referirse a trabajadoras sexuales. Según su relato, Jéssica “presionó” a Ábalos para “dar soluciones a sus problemas” si no quería que hiciera pública su vida personal. Es decir, sus relaciones extramatrimoniales.

Esta es la explicación de Koldo al hecho de que la trama corrupta pagara a esta joven un lujoso piso de 2.900 euros mensuales en uno de los edificios más altos de Madrid. También se ha desentendido del hecho de que esta chica no fuera a trabajar a las empresas públicas donde él y Ábalos consiguieron colocarla. “Yo no le indiqué nunca que fuera así”, ha dicho, a pesar de que sí que ha reconocido haber intermediado para que Jéssica consiguiera estos trabajos, y que le hizo el favor de acompañarla en coche a las entrevistas.

De comprar tabaco a Ábalos a llamar a China para conseguir material sanitario

Koldo se ha presentado ante el tribunal como el hombre de los recados; un trabajador absolutamente dedicado a las necesidades de Ábalos, entonces ministro de la importantísima cartera de Fomento y también responsable de la poderosísima Secretaría de Organización del PSOE. Le iba a comprar paquetes de tabaco y se encargaba también de llamar a China para conseguir mascarillas durante la pandemia, ha relatado. 

Ha explicado que durante los meses más crudos de la crisis del coronavirus trabajaba a altas horas de la madrugada —a partir de las tres— porque entonces era la mañana del gigante asiático. Y que llamaba para conseguir material sanitario. Según su testifical, Ábalos le encargó “volcarse” en la solución de la pandemia. Ha asegurado que no recuerda cómo, cuándo ni quién le puso sobre la mesa la oferta de Soluciones de Gestión, la empresa de la trama corrupta vinculada a Víctor de Aldama. Ha reconocido que esta, como todas las demás, la trasladó al Ministerio de Transportes, pero ha afirmado que él no tenía poder de decisión sobre la contratación.

Rifirrafe con el fiscal

Ha sido especialmente tenso el interrogatorio del fiscal a Koldo García; más que en otras sesiones del juicio. Ambos se han enzarzado. Ha sido cuando el responsable de Anticorrupción, Alejandro Luzón, le ha preguntado por el rescate de Air Europa. El exasesor de Ábalos ha dicho que siempre se ha solidarizado e interesado por cualquier empresa española que pase por un mal momento, especialmente durante la pandemia. “¿Igual que con los problemas con mujeres de Ábalos?”, le ha espetado el fiscal. “Qué mal gusto tiene usted”, le ha replicado inmediatamente el acusado. 

Antes, el fiscal ya se ha confrontado con la letrada de Koldo, la abogada Leticia de la Hoz. Cuando él interrogaba a Koldo, ella le ha interrumpido protestando por el sentido de su pregunta. “En décadas de carrera nunca un letrado o letrada me había interrumpido a mitad de la pregunta; y lo estoy aguantando durante todo este juicio”, ha manifestado Luzón. Más tarde, cuando ha sido él quien ha interrumpido a Koldo, el acusado le ha “suplicado” que le dejara acabar de hablar. “Si no, me cuesta mucho”, ha manifestado. También le ha recriminado que durante el interrogatorio haya quedado claro que él “no cree en mi inocencia”.

La Fiscalía pide diecinueve años y medio para Koldo

En el caso de Koldo, la Fiscalía Anticorrupción pide diecinueve años y medio de prisión por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, soborno, aprovechamiento de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Para su exjefe, por los mismos delitos, el Ministerio Público solicita que le caigan veinticuatro años. En cambio, para el empresario Víctor de Aldama, la Fiscalía reclama siete años de prisión y una multa de 3,7 millones de euros por estos tres primeros delitos. Como se ha declarado culpable en su escrito de defensa, propone aplicarle la atenuante de confesión. Las acusaciones populares que encabeza el PP reclaman, por su parte, treinta años de prisión para el exministro y su exasesor, mientras que para el empresario piden la misma pena que el fiscal.

Aldama enfanga y sitúa a Sánchez al frente de una “banda criminal” para financiar ilegalmente el PSOE

De hecho, la estrategia de defensa de Aldama no solo es la de confesar, sino la de enfangar y disparar a diestro y siniestro, a pesar de que haga acusaciones que no están soportadas sobre ninguna prueba. Precisamente este miércoles fue el turno de su declaración. Fue tan larga (unas ocho horas explicando su versión de los hechos al tribunal) que la declaración de Koldo y Ábalos, prevista para el mismo miércoles, fue aplazada a jueves. 

Durante la exposición de su testimonio como procesado, el empresario situó a Pedro Sánchez al frente de una "banda criminal" para financiar ilegalmente al PSOE. Interpretó el papel del corruptor que tira de la manta y parafraseó una frase que supuestamente le dijo en un encuentro puntual el presidente del Gobierno: “Sé perfectamente qué haces y te quiero dar las gracias”. Expuso que el exasesor del exministro le ofreció intermediar con constructoras para financiar de forma ilegal al PSOE y que llegó a hacer entregas a Ábalos de hasta 250.000 euros en efectivo. "Si aquí hay una jerarquía, Sánchez está en el primer escalafón de una banda criminal, Ábalos en el segundo, Koldo en el tercero y yo en el cuarto", espetó. También relató la contratación de prostitutas para el exministro —entonces también secretario de Organización del PSOE— en algún viaje al extranjero, así como "regalos" para él como contraprestación para licitaciones de empresas.