Una decena de agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) han desgranado este lunes en el Tribunal Supremo las líneas de la investigación que ha sentado en el banquillo al exministro de Transportes y exdirigente socialista José Luis Ábalos, a su exasesor Koldo García y al empresario Víctor de Aldama por presuntos amaños en contratos públicos de compra de mascarillas a cambio de comisiones. Los agentes han afirmado que el entonces ministro Ábalos era “fundamental” para la trama como “jefe instrumental” que abría puertas, pero que en el fondo quien mandaba y era “el jefe” real era Aldama, puesto que “es el que paga” y “quien exige de manera contundente”. “El que paga, manda”, han resuelto los agentes ante el juez.
Los guardias civiles han recordado que en las conversaciones interceptadas en la investigación Aldama se refería a Ábalos como “el jefe”, pero el que lo es “realmente” es Aldama, que “es el que paga” y tiene “a sueldo” al ministro y secretario de Organización del PSOE entre 2019 y 2022. Como en cualquier “organización criminal”, han recalcado los agentes, hay miembros con más peso. En esta, según han dicho, "realmente (Aldama) es el que paga y al final el que exige”. “Los demás nunca han sido reacios, ni expresado reticencias. Siempre han emprendido la acción que les han marcado”, apuntan desde la UCO.
En este sentido, los agentes han puesto varios ejemplos de su argumento, como los salvoconductos que Aldama exigía a Koldo García para “sus amigos venezolanos y para su entorno”, pese a que el exasesor se mostraba reticente porque, a su vez, tenía que solicitarlos a los policías. “Pero Aldama lo exige y lo hace”, han apostillado. Otro ejemplo es cuando Aldama le dice a Koldo García que al que entonces era consejero delegado de Globalia —matriz de Air Europa—, Javier Hidalgo, “ya no le valen las palabras” sobre el rescate de la compañía aérea e insta al exasesor a que “moleste” a Ábalos para “que se ponga en funcionamiento” y al final lo hace.
Uno de los investigadores ha aludido también a la “contraprestación mensual” que Aldama hacía a Koldo García y a Ábalos y que, según él, se extendió “en el tiempo con posterioridad” a la salida de Ábalos del Ministerio, en 2021. Los mandos de la UCO han defendido ante el Supremo que Aldama tenía “a sueldo” a Ábalos y que Koldo era quien cobraba “de manera regular” y gestionaba su patrimonio. Los agentes han aludido a la necesidad de Aldama de disponer de dinero en efectivo para “engrasar la máquina”, según el propio empresario decía en sus conversaciones, y han recordado sus notas con un “desglose de gastos” en las que aparecía “Grandu 11500” y “K 10000” en referencia al exasesor ministerial. Los pagos comenzaron en septiembre de 2019 y se prolongaron hasta septiembre de 2022.
El papel “fundamental” de Ábalos: “El acceso a altas instancias es total”
Sin embargo, el papel de Ábalos también es fundamental para "permear las diferentes administraciones”. Según los investigadores, el ministro era “una persona muy cualificada” y su mano derecha, Koldo García, "se movía extremadamente bien en los diferentes ambientes”. La trama, ha explicado, “tiene un acceso rápido y directo a otros estamentos de muy alto nivel, en concreto a diferentes Ministerios”, y ha puesto como ejemplo el rescate de Air Europa y la visita de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, a España en 2020, sobre la que Ábalos habría informado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. “El acceso a altas instancias es total”, ha apuntado la UCO.
Ábalos es el que “abre negocios” y “tiene la capacidad de poder llevar a Aldama y a sus socios a sitios donde por ellos mismos no pueden llegar”. “Es un miembro cualificado de la organización, por eso cobra lo que cobra”, ha señalado un mando mientras el exministro, presente, negaba con la cabeza con una sonrisa irónica. Koldo era, según la tesis policial, “la correa de transmisión”, el “catalizador” de la relación y quien “administra el dinero”, y Ábalos es quien dice lo que tiene que pagar, como regalos a su expareja. La UCO, de hecho, ha señalado que Aldama pagó, a través de un “testaferro”, el alquiler del piso de la expareja de José Luis Ábalos en Madrid para “tener comprada la voluntad del ministro”.
Respecto a los contratos de mascarillas por parte de Puertos del Estado y de Adif, organismos dependientes de Transportes, los investigadores ha asegurado que la decisión de contratar con Soluciones de Gestión, empresa introducida por Aldama, partió del propio exministro y del empresario. “La decisión última de contratar recae en Ábalos”, han explicado los agentes de la UCO, que han indicado que cuando se puso en duda el contrato con Soluciones de Gestión porque hasta Puertos del Estado llegaron mejores ofertas, cargos de la empresa pública se remitieron a la decisión del exministro para justificar la decisión.
Jéssica Rodríguez cobraba de empresas públicas sin trabajar realmente
El pago del alquiler durante casi dos años y medio del piso que habitó Jéssica Rodríguez en Plaza de España, en Madrid, es una de las supuestas mordidas que la Fiscalía cree que Aldama pagó en favor de Ábalos. En realidad lo pagaba un socio de Aldama, Luis Alberto Escolano, a quien los agentes han definido como un “testaferro”. Pero lo hacía “por orden de Víctor de Aldama”, quien de esa manera a su vez “está pagando el nivel de acceso al ministro”, que vale “lo que hayan estipulado”. “Pagar paga. Y ella vive”, ha señalado un mando.
Los agentes también han desglosado la contratación de la expareja de Ábalos en las empresas públicas Ineco y Tragsatec, donde han otorgado un “rol destacado” a la entonces presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, investigado en la Audiencia Nacional. “A quien recurren es a Isabel. Isabel es el contacto por el que ocurre todo esto. Es a través de ella como se consigue el contrato de Jéssica”, han dicho. Además de mencionar las “evidencias” de que Rodríguez no trabajó “en ningún momento”, han destacado que se llegó a quejar “de que la pagan poco por no ir a trabajar”, y que cuando acabó su contrato en Ineco, Pardo de Vera “se preocupa” y se lo comenta a Koldo García. En ese momento “lo que se hace es trasladarla a la otra empresa pública”.
Pagos en efectivo de 2019 a 2022: "chistorras", "soles", "lechugas"
Según han explicado los investigadores, entre 2020 y 2022 en las cuentas de Koldo García, su hermano y expareja entraron 387.000 euros “sin justificar”. Y sobre el exministro, han visto “llamativo” que entre 2014 y 2017 hubo retiradas en efectivo de su cuenta de 19.500 euros, mientras que entre 2018 y 2023 bajó a cero, “lo que indicaría” que existe “una fuente de efectivo de la que estaría disfrutando”. Ante las preguntas de las defensas sobre la capacidad financiera de Aldama en un periodo en el que llegó a pedir un préstamo, el investigador principal ha subrayado que “muchas necesidades económicas no tendría” cuando cobró 6,6 millones de euros con los contratos de mascarillas. Lo que necesitaba, ha indicado, es “dinero en efectivo”. Es más, al comisionista se le incautaron coches de alta gama como Ferraris, han apuntado los mandos policiales.
Los investigadores también han explicado el lenguaje en clave que “de manera recurrente” usaban los tres acusados: cuando hablaban de “café”, aludían a la necesidad de comunicarse con teléfonos desechables que les proporcionaba un comandante de la Guardia Civil investigado en la trama. Asimismo, a los capitanes de la Guardia Civil que han analizado el patrimonio de Ábalos y de Koldo García no les queda “ningún tipo de duda” de que las “chistorras” de las que este último hablaba con su expareja “son billetes de 500 euros”.
Una capitana de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha hecho referencia a las conversaciones del exasesor con su expareja, Patricia Uriz, en las que aludían a la “alegría” de poder tener 2.000 “chistorras” y a que, si habían hecho bien “los cálculos”, no necesitarían “ninguna chistorra más”. “Eso es un millón”, ha indicado la investigadora, que ha reiterado que “no queda duda de que efectivamente es dinero en efectivo. Billetes de 500 euros”. También ha hecho referencia a otros términos como “soles” o “lechugas” (billetes de 200 y de 100 euros), así como “folios”, que también aludían, en su opinión, a dinero en efectivo.