El empresario Víctor de Aldama ha asegurado este miércoles que Koldo García, el exasesor del exministro José Luis Ábalos, le ofreció intermediar con constructoras para financiar de forma ilegal al PSOE. Ha asegurado que les había llegado a hacer entregas a Ábalos de hasta 250.000 euros en efectivo. Ha sido el primero en declarar en la jornada más importante del juicio del Tribunal Supremo del caso Mascarillas: está previsto que declaren los tres acusados en el caso; él, Koldo y Ábalos. Durante su discurso, en el que ha interpretado el papel del corruptor que tira de la manta, ha parafraseado una frase que le dijo en un encuentro puntual el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien la trama se refería como "el uno": “Sé perfectamente qué haces y te quiero dar las gracias”. También ha relatado la contratación de prostitutas para Ábalos —entonces también secretario de Organización del PSOE— en algún viaje al extranjero, así como "regalos" para él como contraprestación para licitaciones de empresas.
Durante su testimonio, Aldama ha relatado una conversación con Koldo cuando los tres acusados ya tenían una relación de confianza. Ambos hablaban sobre conocer y tener contacto con constructoras. Aquí el empresario también ha parafraseado al exasesor del exministro: "Tenemos que ver cómo podemos ayudarles para que ellos se lleven la licitación, porque así podemos tener un rendimiento que a nosotros nos hace falta para la financiación del partido". Así, Koldo le habría propuesto convertirse en el "nexo" con las constructoras, y le habría advertido que "todo esto no se podía facturar; las empresas tenían que pagar en efectivo". "Fue entonces cuando me di cuenta de que aquello no era una donación cualquiera, sino algo ilegal; pero yo no me sentía incómodo porque quería seguir trabajando", ha añadido.
Según Aldama, Koldo "sufría por la estabilidad mental de Ábalos", que estaba intranquilo por no recibir sus comisiones a tiempo. Para ganarse la confianza ciega del ministro, el empresario le habría cedido gratuitamente un piso en la Castellana de Madrid. También ha asegurado que, cuando la maquinaria corrupta ya estaba suficientemente engrasada, Aldama entraba en el Ministerio de Transportes directamente por la puerta de atrás. "Cuando llevaba cantidades en efectivo de entre 50.000 o 60.000 euros lo llevaba en un sobre; pero cantidades más altas como de 250.000 euros las llevaba en una bolsa de plástico del Carrefour dentro de una mochila".
También ha asegurado que llegó a pagar de su bolsillo 10.000 euros mensuales a Ábalos y Koldo para que "estuvieran tranquilos". Del mismo modo, ha asegurado que el piso de Jéssica Rodríguez, la entonces pareja de Ábalos, ubicado en uno de los edificios más altos de Madrid, se pagó con dinero de la trama corrupta. Se ha referido a ella como "señorita", el mismo término para referirse a prostitutas en otros momentos de la declaración.
Viajes a México con prostitutas para Ábalos
Aldama ha mencionado las "señoritas" cuando ha explicado los viajes de la trama en México. Según el empresario, Koldo contactó con él porque "estaban verdes" en este país y querían tener vínculos allí. Él trasladó que tenía contactos allí, así como en Venezuela y Ecuador. Y empezaron a trabajar conjuntamente. Ha explicado que, una vez, en tierras mexicanas, Koldo trasladó a Aldama que Ábalos le pedía unas prostitutas para que el ministro "se relajara". "Primera y única vez que yo he pagado a señoritas para el señor Ábalos", ha señalado.
Ábalos era "el jefe" y Sánchez era "el uno"
Aldama también ha explicado que la trama corrupta se refería a Ábalos como "el jefe" por una cuestión de "respeto", porque era un ministro importante y de la máxima confianza de Pedro Sánchez. Y, de hecho, ha añadido que también tenían una manera de referirse al presidente del Gobierno: "El uno". "Porque era el presidente, no iba más allá", ha añadido.
Para más inri, ha asegurado que Koldo tenía interés en que Aldama conociera a Sánchez en un mitin del PSOE de Madrid en el teatro de La Latina de la capital española en 2019. Una vez terminado el acto, el exasesor habría animado al empresario a entrar en una zona privada, atravesando puertas y pasillos del teatro. "Y allí estaba el presidente", ha dicho. "Cuando yo entré en la sala, la persona de seguridad se marchó, y el presidente me dijo 'muchas gracias por todo; sé perfectamente lo que estáis haciendo y simplemente te quería dar las gracias'".
Ha aseverado que Koldo y Sánchez tenían una "sorprendente" confianza porque el asesor lo trataba de "Pedro". "Él me debe mucho y ya sabe por qué; si alguna vez me tengo que referir a él como presidente, me marcho del partido", le habría dicho el exasesor de Ábalos. "Yo siempre le he preguntado a Koldo si eso lo sabía el presidente y él me ha dicho que él tenía claro todo lo que hacíamos", ha sentenciado.
Las peticiones de prisión
La Fiscalía Anticorrupción solicita veinticuatro años de prisión para Ábalos y diecinueve años y medio para Koldo por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho, aprovechamiento de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Para Aldama pide siete años de prisión y una multa de 3,7 millones de euros por estos tres primeros delitos, de los cuales se declaró culpable en su escrito de defensa, por lo que le aplica la atenuante de confesión. Las acusaciones populares que encabeza el PP reclaman, por su parte, treinta años de prisión para el exministro y su exasesor, mientras que para el empresario piden la misma pena que el fiscal.