La crisis abierta en el PSC por la actuación de sus concejales en Ripoll, que el pasado jueves se van a abstener en la votación de los presupuestos de la alcaldesa Sílvia Orriols y facilitaron su aprobación, ha marcado este martes las ruedas de prensa de los grupos parlamentarios en el Parlament. La decisión ha provocado la desautorización de la dirección nacional socialista y la petición de cese hacia los dos concejales implicados por parte del partido liderado por Salvador Illa. Sin embargo, la oposición en el Parlament de Catalunya ha aprovechado la polémica para cargar contra el partido liderado por Salvador Illa, sobre todo porque el ejecutivo socialista siempre ha querido lanzar un mensaje de confrontación contra Sílvia Orriols y Aliança Catalana. 

Desde Junts per Catalunya, su portavoz parlamentario, Salvador Vergés, ha asegurado que el caso evidencia “el desbarajuste de este Govern y de un PSC” que “quiere ir de mucho más puro con Aliança Catalana mientras pretende aleccionar”. En este sentido, ha reclamado a Illa que “resuelva primero los problemas dentro de su casa”. Quien no ha sido tan contundente es la portavoz de ERC en el Parlament, Ester Capella, que ha remarcado que la actuación de los concejales “no se ajustaba” al criterio del partido y ha defendido que “cuando alguien no actúa como debe, los partidos tenemos mecanismos para retirarles la confianza y hacerles dimitir”. “No se puede estar en misa y repicando”, ha remachado la dirigente de ERC.

El portavoz del Partido Popular de Catalunya, Juan Fernández, ha sido especialmente duro y ha afirmado que el PSC “se ha convertido en la casa de los líos”. A pesar de asegurar que su partido evita entrar en cuestiones internas de otras formaciones, ha advertido que casos como los de Ripoll —y también Granollers— “afectan a la ciudadanía” y evidencian “un problema mucho más profundo”. “Si Illa no es capaz de poner orden en su propio partido, ¿cómo pretende gobernar Catalunya?”, se ha preguntado, acusando a los socialistas de actuar “de forma diferente en función del lugar y del momento”. Por su parte, el portavoz de Vox en el Parlament, Joan Garriga, ha aprovechado la crisis para asegurar que el PSC “está expulsando cada día más votantes” hacia su formación. Garriga ha vinculado esta fuga de apoyo a cuestiones como la política lingüística, la fiscalidad y la inmigración.

Los Comunes defienden la actuación del PSC y la CUP critica el "doble juego" socialista

En cambio, desde los Comuns, su presidenta parlamentaria, Jéssica Albiach, ha avalado la respuesta de los socialistas. Albiach ha calificado de “buena noticia” lo que consideran "la expulsió"n de los dos concejales del PSC en Ripol, a pesar de que los dos concejales hayan desmentido la versión de la ejecutiva nacional del PSC. A pesar de esto, Albiach ha defendido que el PSC “ha actuado de forma rápida y contundente”. “La extrema derecha no se puede normalizar”, ha advertido, reclamando al resto de partidos —especialmente a Junts— que mantengan un “cordón democrático” también con Aliança Catalana.

Finalmente, el diputado de la CUP, Dani Cornellà, ha denunciado el “doble juego” del Gobierno socialista. “Por un lado señala a la extrema derecha y por el otro, ha permitido que se apruebe el presupuesto de Ripoll”, ha criticado. Cornellà ha considerado “muy grave” la situación porque permitirá que el gobierno municipal de Orriols continúe con cuentas aprobadas, y ha reprochado que uno de los concejales implicados sea todavía cargo de confianza del Gobierno. “Deberían haber actuado con mucha más firmeza”, ha sentenciado.

La crisis del PSC en Ripoll, sin embargo, continúa sin resolverse y muy seguro que marcará la sesión de control al president Illa este miércoles por la mañana. Y es que los dos concejales socialistas han salido desmintiendo a la dirección nacional y han advertido que ningún miembro de la lista quiere tomar el relevo. En un comunicado, muestran el absoluto "desacuerdo" con la decisión de la ejecutiva encabezada por Illa y remarcan que la decisión se ha tomado de forma unilateral sin celebrar ninguna reunión.