Sorpresa mayúscula. La abstención de los dos concejales del PSC en Ripoll ha permitido a su alcaldesa, Sílvia Orriols, aprobar por primera vez los presupuestos de la capital del Ripollés durante este mandato. Las cuentas, que están conformadas por un total de 15 millones de euros, han recibido el apoyo de los seis concejales de Aliança Catalana y del concejal del partido municipalista, Som-hi Ripoll, pero en contra de los siete concejales de Junts, ERC y la CUP. La abstención del PSC ha hecho, por lo tanto, que el resultado haya sido de empate a siete concejales, hecho que ha permitido a Orriols ejercer su voto de calidad en segunda votación, ya que solo necesitaba una mayoría simple, es decir, tener más votos favorables que en contra. 

Los socialistas, encabezados por Enric Pérez, han argumentado ya este jueves por la tarde que su abstención tiene como objetivo evitar el escenario de la cuestión de confianza y "volver a poner Ripoll en el foco", a pesar de que ha remarcado que tienen motivos para votar en contra de estas cuentas. Orriols, por su parte, ha agradecido lo que considera "responsabilidad" de los partidos de la oposición, dirigiéndose al PSC y Som-hi Ripoll. Las cuentas, según apuntan desde el gobierno, apuestan por una política "continuista" donde la seguridad es uno de los ámbitos estratégicos del equipo municipal.

Mociones de censura fallidas

Orriols, justo hace un año, se sometió a una cuestión de confianza después del rechazo del pleno municipal a aprobar los presupuestos. Uno de los mecanismos como alcalde para aprobar unas cuentas automáticamente sin tener los apoyos del pleno municipal, de hecho, es someterse a una cuestión de confianza, que, si queda aprobada, la oposición tiene la posibilidad de impulsar una candidatura alternativa. En caso de no hacerlo, los presupuestos quedan aprobados automáticamente. Esta es la opción que Orriols asumió y, ante la negativa de Junts de sumarse a una moción de censura con el resto de formaciones, consiguió aprobar las cuentas. 

Los juntaires, de hecho, fueron muy criticados por esta decisión, a pesar de que consideran que desbancar a Orriols con la actual mayoría podría darle argumentos para hacerse la "víctima" y tendría más tiempo para estar en el Parlament de Catalunya y preparar las siguientes elecciones catalanas. "Queremos ganar a Sílvia Orriols en las urnas, y no en los despachos", dijo el actual líder juntaire en Ripoll, Ferran Raigón, que cree que si los ripolleses creen que debe haber otro gobierno, lo tendrán que decidir en las siguientes elecciones municipales. En cambio, los presupuestos de hace dos años se tuvieron que prorrogar ante la falta de apoyo.