Jaume Giró ha revelado que ha rechazado una propuesta para ser el candidato de Aliança Catalana en Barcelona, a pesar de que el partido de Sílvia Orriols negó tal ofrecimiento a finales de diciembre cuando un diario lo avanzó. En una entrevista de este miércoles en el Cafè d'idees de La 2 Cat, el exconseller de Economia y exdiputado de Junts en el Parlament ha asegurado que Aliança Catalana le "sondeó" para encabezar la lista en la capital del país en las elecciones municipales de 2027 y que él declinó "amablemente" la propuesta. Y el ofrecimiento de los de Orriols no ha sido el único: desde que abandonó la cúpula de Junts, ha recibido "muchas propuestas del mundo de la política y empresarial" para liderar una candidatura en Barcelona, desde crear un partido nuevo hasta impulsar plataformas ciudadanas.

Pero dice que no liderará ninguna lista, tampoco la de sus compañeros. Así, Giró también ha asegurado que no se presentará a las primarias para ser candidato de Junts a la alcaldía de Barcelona sin el apoyo de la dirección encabezada por Carles Puigdemont. "Si no hay el apoyo del partido, es inútil hacerlo", ha apuntado, y ha lamentado que pecó de ingenuidad cuando en 2023 intentó presentarse a las primarias para ser candidato al Congreso de los Diputados y finalmente tuvo que dar un paso al lado. Al respecto, ha considerado que Junts "intenta que no haya primarias" en Barcelona para elegir a su candidato —actualmente, los que tienen más números para serlo son el vicepresidente del partido, Josep Rius, y el actual líder en el ayuntamiento, Jordi Martí Galbis—.

En defensa de la financiación

Giró es una de las voces más destacadas del sector pragmático de Junts y en septiembre abandonó tanto su cargo en la ejecutiva del partido como su escaño en el Parlament por discrepancias con las orientaciones actuales de la formación, aunque sigue siendo militante. Así, y a pesar de que aspira al concierto económico y a la plena soberanía, el exconseller ha defendido la financiación singular para Catalunya porque representa "una mejora" respecto a la situación actual, siempre que comporte una mejora sustancial de recursos, si está más fundamentado en los ingresos que en los gastos, si respeta el principio de ordinalidad y si hay más porcentaje en cesión de impuestos. "Si son estos cuatro puntos, que es una mejora respecto a lo que tenemos, hay que apoyarlo porque Catalunya siempre ha avanzado paso a paso, nunca ha avanzado todo o nada. (...) Quien no esté a favor de esta mejora no lo tendrá fácil de explicar a los ciudadanos", ha defendido, justo a las puertas de la reunión entre el líder de ERC, Oriol Junqueras, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. De hecho, ha realizado un llamamiento a aprovechar la presidencia de Sánchez porque "no durará más de un año o un año y medio", dejando claro que no podrá haber una nueva financiación o una condonación de la deuda del FLA si finalmente gobiernan el PP y Vox.

Volviendo a Junts, ha señalado que mantiene el carné porque cree que Junts, “aunque sea mínimamente, mantiene una semilla de la centralidad política del país”, como hacía Convergència, y defiende que se deberían buscar alianzas con fuerzas centrales de la política —en una franja entre la socialdemocracia (como el PSC y ERC) y la derecha moderada. Aún más, ha afirmado que el modelo económico de Junts se acerca más al del PSC que no el de los socialistas al de los Comuns: “Todo lo que sea apartarse de esto, con discursos que dialécticamente están en la confrontación cuando en la realidad pactamos cargos en organismos reguladores de Madrid o en empresas semipúblicas, desorienta al electorado”. Es decir, ha apostado por llegar a acuerdos con el PSC de Salvador Illa, de quien ha dicho que está “ocupando espacios” que Junts deja vacíos. Preguntado por si aceptaría una consellería si Illa se la ofreciera, ha respondido que no ha habido ninguna oferta, pero que “en la vida nunca se sabe”. Finalmente, ha lamentado que los independentistas hayan situado como prioridad varios elementos que los ciudadanos no interpretan como tales: la ley de amnistía, el traspaso de competencias en inmigración o la oficialidad del catalán. “No he encontrado a nadie en el país que lo reclame”, ha remachado, sugiriendo que Carles Puigdemont ya no es el dirigente que necesita su partido —ha dicho que “los discursos y los relatos deben adaptarse a la realidad” de la Catalunya de 2026 y no a la de 2017.