El currículum de Isabel Díaz Ayuso (Madrid, 1978) es más humilde que el de muchos dirigentes de su partido. Ni másters en Harvard-Aravaca, ni en la Universidad Rey Juan Carlos. Tampoco ningún stage en grandes multinacionales. Licenciada en Periodismo, la primera cima de la trayectoria profesional de la presidenta de la Comunidad de Madrid, antes de serlo, era justamente haber sido la community manager de Pecas. ¿Quién era Pecas? El perro de Esperanza Aguirre, famoso por haber acompañado en muchas ocasiones a su polémica propietaria. Pecas murió atropellado por un coche en 2015. Cuatro años más tarde, la gestora de sus redes tomaba las riendas de lideresa y dama de hierro de la capital del Estado.

No se puede negar el ascensor social en la Puerta del Sol: de llevar el Twitter de Pecas Aguirre, acabando los mensajes con "¡guau!" a presidir la Comunidad de Madrid. Un ascenso fulgurante, con algún cargo de segundo nivel con Aguirre y Cristina Cifuentes en el medio. Le debe mucho a Pablo Casado, irónicamente, que justamente la sacó del anonimato de las redes y la situó de candidata, a pesar de los actuales recelos. Y ahora debe especialmente al gran gurú aznarista, el polémico Miguel Ángel Rodríguez, o MAR, que la ha acompañado en todos estos pasos como jefe de gabinete y hombre en la sombra. Si Pedro Sánchez tiene a Iván Redondo, ella tiene a MAR. Es quien ha creado y moldeado el monstruo que inquieta en La Moncloa y, también, en Génova.

En cuatro años pasó de community manager del perro de Esperanza Aguirre a presidenta de la Comunidad de Madrid

Un monstruo político generador de titulares, que le han valido descalificaciones como loca, inconsciente o, simplemente, IDA, su acrónimo. Desde decir que "genéticamente el coronavirus es algo que nos ha unido mucho" hasta decir que "IFEMA nos ha demostrado que en los hospitales con techos altos los pacientes se sanan muy bien". También apuntando contra Catalunya: "Los nacionalistas se gastan sólo en TV3 303 millones de euros, que equivale a tres zendales". Y contra la izquierda madrileña: "La serie Chernobil, si algo nos demuestra, es cómo un sistema corrupto en manos del comunismo llevó a la muerte y la destrucción (...) Chernobil no sucedió en la Comunidad de Madrid; sucedió gobernada por ustedes".

Ni loca, ni inconsciente; más bien todo lo contrario. El papel de Isabel Díaz Ayuso está muy calculado. Tanto a nivel ideológico como a nivel estratégico. Exbecaria de la Fundación FAES de Aznar, representa la misma fórmula de populismo castizo de sus predecesoras: ultraliberalismo (a la madrileña) y ultraespañolismo. Bares abiertos, pero Madrid es la única comunidad que no ha dado ayudas a la hostelería durante la pandemia. Y un "liberalismo" singular en Europa, que abre las puertas de las instituciones a la extrema derecha ("¿Quién decide que Vox es extremo? ¿La Sexta y Podemos?"). Porque España está por encima de todo. Tanto que ha querido garantizar que en Madrid se puede estudiar en castellano, después de la Ley Celaá. Siempre siguiendo su propio estilo, el mismo que la llevó a romper con Ciudadanos, disolver la Asamblea y convocar elecciones a mitad de mandato. Ciertamente, las encuestas le sonríen.

Es la misma fórmula de populismo castizo de sus predecesoras: ultraliberalismo (a la madrileña) y ultraespañolismo

La nueva "dama de hierro" madrileña pone las luces llagas, según confirman desde su entorno. Tiene ambiciones y metas que van más allá de la Puerta del Sol. Se ha convertido en líder de la oposición de facto en La Moncloa y en el principal quebradero de cabeza de Pablo Casado, justamente quien la ascendió. Ha convertido las elecciones del 4-M en un auténtico plebiscito. Si Isabel Díaz Ayuso arrasa en las urnas, eclipsará ya del todo el liderazgo al presidente estatal del PP. En cambio, si Ayuso pierde la joya de la corona de los populares, podría arrastrar también a Casado con ella. Lo que está claro es que, bajo el lema polarizador de "Comunismo o libertad", la lideresa madrileña tiene agenda propia.

"La infravaloraron y se ha crecido"

En conversación con ElNacional.cat, el periodista y profesor de la UPF-BSM Toni Aira desgrana algunas de las claves del liderazgo de Isabel Díaz Ayuso. En primer lugar, el experto en comunicación política destaca su "intuición comunicativa", muy propia de los nuevos liderazgos. "Sabe mucho de la importancia de la comunicación, y no la menosprecia, sino que le gusta", subraya Aira. Pero también tiene una "calidad muy preciada" hoy para cualquier candidato que quiera triunfar: "Es un personaje político más que una persona política. No es un liderazgo plano; es un personaje que no deja a nadie indiferente. O la quieres o la odias".

Por otra parte, apunta Toni Aira, comparte con otros líderes como Pedro Sánchez, o en su momento Artur Mas, que "la menospreciaron de origen y ahora se ha crecido en respuesta". Le ha pasado lo mismo, también, que a una de sus predecesoras: "Cuando era ministra, a Esperanza Aguirre la trataban de tonta, había esta imagen en la opinión pública. A Ayuso la tratan de loca". Finalmente, un punto crucial, según el experto en comunicación política: que "no tiene manías a la hora de aceptar los consejos de sus estrategas", teniendo "confianza total" enMiguel Ángel Rodríguez. No hay que olvidar que fue MAR quien llevó a José María Aznar a La Moncloa. Aviso a navegantes.

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