El intento del Ministerio del Interior de evitar a toda costa la llegada de Carles Puigdemont el próximo martes en el Parlament de Catalunya ha dado lugar a episodios prácticamente esperpénticos. Después de aumentar los controles en todos los accesos fronterizos de Catalunya, llegando a abrir maleteros por si se encuentra ahí escondido el president del Govern legítimo, el dispositivo policial ha llegado incluso a activarse en tierras tan lejanas de Catalunya como Toledo, donde un sorprendido grupo de cazadores se ha visto envuelto en un capítulo más de la operación de Zoido para encontrar a Puigdemont.

Según avanza Vozpópuli, este fin de semana el aeródromo de Ocaña (Toledo)  fue el epicentro de una operación policial con un único objetivo, comprobar que la llegada a dicho campo de aviación de un vuelo privado procedente de Bruselas no trasladaba a Puigdemont. Aparentemente, en Interior la relación vuelo procedente de Bruselas habría disparado las alarmas ante el temor que esa hubiera sido la via escogida por el president Puigdemont para acercarse a Catalunya.

El aviso del vuelo llegó desde la oficina de notificación de los servicios de tránsito aéreo del aeródromo de Cuatro Vientos, en Madrid, que alertó al destacamento de la Guardia Civil de esta instalación. El aeródromo toledano está solo a 65 kilómetros de Madrid, por lo que rápidamente se montó un despliegue de agentes en la pista, ante el riesgo de que Puigdemont y sus exconselleres viajaran infiltrados.

Sin embargo, al aterrizar el avión, de él salieron dos mujeres y varios hombres, ninguno de los cuales era Puigdemont ni los consellers, sino que se trataba de un grupo de cazadores que se sorprendieron ante semejante recibimiento.

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