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El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, ha expresado este jueves la confianza en que el catalán, el gallego y el euskera consigan la oficialidad en la Unión Europea antes de una futura ampliación del bloque, que comportaría también la incorporación de las lenguas de los nuevos estados miembros al reglamento comunitario. Las declaraciones del diplomático coinciden con la petición del Gobierno para que se retome la cuestión en el Consejo de Asuntos Generales del próximo 22 de septiembre en Bruselas. Será la primera vez en más de un año que España eleva ante los Veintisiete la petición para que las tres lenguas sean reconocidas oficialmente en las instituciones europeas.

La inclusión de la cuestión en el orden del día, sin embargo, no implicará por ahora una negociación de fondo ni una votación sobre la oficialidad del catalán, el gallego y el euskera. España planteará el asunto dentro del apartado de cuestiones diversas, una fórmula que permitirá a Sampedro disponer de unos minutos para defender la cuestión y, eventualmente, que otras delegaciones intervengan si lo consideran oportuno. El principal obstáculo continúa siendo la exigencia de unanimidad entre los Veintisiete, especialmente por las reticencias ante la posibilidad de que el reconocimiento del catalán, el gallego y el euskera establezca un precedente para que otras lenguas presentes en los estados miembros reclamen el mismo estatus. 

La carta de la ampliación

La principal novedad del intento español es el enfoque con el que llegará al Consejo, bajo el epígrafe "lenguas oficiales y ampliación". Madrid quiere poner sobre la mesa la contradicción de que, ante futuras incorporaciones a la Unión Europea —con Albania y Montenegro como los candidatos más avanzados—, el reglamento lingüístico se tenga que modificar para incluir los idiomas de los nuevos socios mientras continúan sin reconocimiento europeo lenguas que ya son oficiales en un estado miembro de pleno derecho. "Esperamos que las expectativas de 20 millones de europeos sean atendidas mediante un acuerdo, que saben que tiene que ser por unanimidad, para el reconocimiento de las lenguas que ya son oficiales en un estado miembro desde hace 40 años", ha defendido Sampedro.

El Gobierno asegura, en todo caso, que ha conseguido reducir las resistencias entre los socios europeos. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, sostiene que 20 de los 27 estados miembros ya no se oponen al reconocimiento oficial del catalán, el gallego y el euskera. Entre los países que mantienen objeciones destaca Alemania, que en el Consejo de Asuntos Generales de julio del año pasado expresó de manera especialmente contundente sus reservas. El representante alemán basó su posición en el dictamen oral del servicio jurídico del Consejo, que apuntaba que sería necesaria una reforma de los Tratados de la Unión Europea para garantizar una base legal suficiente a la eventual oficialidad de las tres lenguas.