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Nuevo fracaso para respetar el uso de la lengua catalana en los tribunales. La traductora habilitada para hacer la traducción de catalán a castellano en el juicio de la violencia policial contra Roger Español el 1-O ha sido incapaz este jueves de traducir la primera pregunta en catalán dirigida por la acusación popular de Òmnium Cultural al jefe policial de Camel, unidad que actuó en Barcelona el 1-O. El servicio de traducción de los tribunales es contratado por el Departament de Justícia y no es la primera vez de estas deficiencias. Recientemente, en el juicio por las vacunas de la covid-19, los abogados acabaron cambiando de lengua y renunciaron al catalán en los interrogatorios.

En la segunda sesión del juicio contra cuatro policías españoles, el presidente del tribunal de la Audiencia de Barcelona, el magistrado José Carlos Iglesias, ha propuesto detener el juicio y buscar un nuevo traductor. La penalista Laia Serra, en nombre de Òmnium, ha decidido hacer las preguntas en catalán y después traducirlas ella misma al castellano, para evitar retrasos. Al acabar su interrogatorio, ha llegado una nueva intérprete de catalán al juicio, pero también ha mostrado sus dificultades para hacer su trabajo. 

Al final, Serra ha preferido interrogar en castellano y renunciar a la lengua propia para sacar más información a los agentes que declaran como testigos ante las deficiencias de traducción. El abogado Benet Salellas, que ejerce la acusación en nombre de Roger Español, ha mantenido su interrogatorio en catalán, pero ante los problemas de traducción ha acabado haciendo las preguntas en castellano a los policías testigos.

La abogacía del Estado, en catalán

En la primera sesión, este miércoles, los abogados de Español, Òmnium, el ANC y Irídia mostraron su satisfacción por poder interrogar a los primeros testigos en catalán, sin trabas. Uno de los tres abogados del Estado, que defienden a tres de los cuatro policías acusados, también interrogó en catalán, y la fiscal Alejandra García Tabernero. Además, dos responsables policiales no pusieron pegas al recibir las preguntas en catalán y contestar en castellano. La normalidad de usar la lengua catalana no se ha mantenido en el segundo día del juicio del caso Español, mutilado en el ojo derecho al recibir el impacto de una bala de goma por un escopetero de la policía española.

Las acusaciones piden entre 12 y 13 años de prisión por los delitos de lesiones y torturas para el escopetero que hirió Español y también para sus superiores, un inspector y dos subinspectores, que reculaban de espaldas por la calle Sardenya el 1-O, seguidos por unas treinta personas.  Por su parte, la Fiscalía no acusa a ningún agente porque sostiene que cumplieron las órdenes y que eran legales.